miércoles, 17 de agosto de 2011

Los petardos de Elche

Concluida la noche grande de las fiestas de Elche, la Nit de l’Albà o Alborada, en la que el cielo se llena de cohetes con graciosos vuelos, formas, colores y detonaciones, no sé por qué me sorprendo otro año encontrando a los mismos bobos y descerebrados haciendo volar sus cohetes desde sus azoteas a las azoteas de los vecinos de enfrente, y a quienes lanzan irresponsablemente los petardos desde balcones y ventanas hasta la calle.

Lo gracioso, o no, es que por supuesto todos estos son muy a menudo adultos y jóvenes ya mayores que sin consideración alguna ni preocupación de si más abajo pasea un perdido peatón, o quizá alguien que intenta subir a su coche con el carrito de su bebé, o cualquier otro que por la circunstancia que fuere esa noche camina por la calle, se sonríen de lanzar el petardito y se lamentan de que no caiga en la cabeza de cualquiera, o tal vez sobre un toldo, o que sé yo, que se cuele por una ventana y explote en el cubo de la ropa sucia del vecino del primero.

A estas alturas ya habrán adivinado que es una fecha que no me agrada especialmente y una fiesta que no entiendo demasiado. No sé que pensarán ustedes pero un día festivo yo supongo que es para pasarlo con la familia y con los amigos. Y si en este día uno no puede pasear, ni tener las ventanas abiertas para dormir o ver la tele, ni sentarse en una terraza para cenar o tomar un café o un helado sin temor a que le suelten un petardito por debajo de la silla, no veo qué tiene de divertido.

Todos los años el día 14 de agosto Elche es noticia por el número de heridos a causa de accidentes e imprudencias relacionadas con los petardos y los diferentes artilugios pirotécnicos. Accidentes de quienes juegan a ver qué ocurre al meter un artefacto de estos en una lata o botella, de valientes que sostienen cohetes que explotan en sus manos convertidas en lanzaderas improvisadas, y de otros muchos con quemaduras o dedos amputados que querían pasar una noche divertida.

Y no se engañen porque me gusta mi ciudad y me gustan sus fiestas, y me gusta la Palmera que cierra cada año esta noche, y que cada vez es más grande y dura más tiempo iluminando buena parte del centro de Elche. Pero no creo que la fiesta de algunos petardos potencie la imagen de la ciudad e invite a pasar en ella su día más emblemático, es decir, su noche.

2 comentarios:

  1. No me gustan nada los petardos.
    Los de ninguna clase.

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  2. Ni a ti ni a muchos otros, gatitos o no.
    Gracias por compartirlo!

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