domingo, 16 de octubre de 2011

La caza del Octubre Rojo

La caza del Octubre Rojo es una excelente novela de Tom Clancy, y una excelente película obra del equipo de guionistas y del director Jonh McTiernan. Fue llevada al cine en 1990.

La Caza del Octubre Rojo es ante todo una historia muy bien construida. Nada es casual ni aleatorio: todo lo que ocurre, ocurre por una razón. Es un relato redondo en el que se maneja como pez en el agua el brillante J. McTiernan ayudado de un reparto de lujo, encabezado por los muy veteranos Sean Connery para el papel de M. Ramius y el menos malo de los hermanos Baldwin, -Alec- en el personaje de J. Ryan, inoportunamente rechazado en esta ocasión por Harrison Ford.

El argumento de esta obra se centra en torno al submarino ruso Octubre Rojo y a los acontecimientos que desencadena la decisión de su comandante Marko Ramius cuando comunica a la tripulación su intención de lanzar sus misiles nucleares sobre las principales ciudades de Norteamérica. A partir de ese momento el protagonismo se alterna entre diversos personajes, destacando por el lado soviético el citado Marko Ramius, y por el lado occidental el agente de la CIA Jack Ryan.

El relato no ahorra detalles en la trama de persecuciones por mar y aire, espionaje y contraespionaje, movimiento de buques y aviones y tácticas de guerra de submarinos. Todo esto culmina con el hundimiento de hasta tres navíos y la destrucción de al menos otras tres aeronaves, con sus correspondientes bajas humanas. Para ello, Clancy se sirve de buena parte de los principales buques de la armada norteamericana, británica y de la OTAN, y de la flota soviética, y los maneja en "grupos de combate" como si se tratara de un juego de fichas. Este planteamiento lo reconoce el propio autor en los agradecimientos finales, y le sirve para poner de relieve las diferencias entre la formación y mentalidad de los oficiales y las tripulaciones rusa y norteamericana, y también de su tecnología y prioridades en la fabricación de armas y naves de guerra. Precisamente aunque el extraordinario Octubre Rojo se presenta como el buque más avanzado de la armada soviética, Tom Clancy no ahorra críticas para desmitificarlo cuando lo compara con los submarinos norteamericanos (velocidad, maniobrabilidad, blindaje, calidad del sonar y del equipo de instrumentación…)

La película termina antes que la obra de Clancy, quien completa su relato con un un epílogo de unas 300 páginas narrando el destino final del Octubre Rojo y de sus oficiales.

Por último la película resuelve la huída del comandante Ramius con unas motivaciones personales atadas a unos ideales muy nobles pero también tópicamente americanos: la búsqueda de la libertad y la intención moralista de dejar en mejores manos el poder de destrucción nuclear del Octubre Rojo. El libro sin embargo expresa un tono más humano y universal porque lo que se esconde en el corazón y en la mente del viejo Marko en realidad es la venganza personal.

Una lectura sin duda muy recomendable. Cuando lleguen al final del libro no duden en volver a ver la cinta y descifrar las pequeñas diferencias entre una y otra obra.

jueves, 6 de octubre de 2011

Casa con fantasma

El barrio de San José en Elche seguramente es junto al de el Raval el lugar más amable y tranquilo de la ciudad para hacer fotos a diestro y siniestro en callejuelas, escalinatas y rincones claroscuros.

Incluso con la modernización del barrio y traslado de servicios es todavía un lugar muy interesante para fotografiar.

Precisamente en eso estaba hace unos días cuando me tropecé con el siguiente anuncio de una inmobiliaria. Lo cierto es que en una primera lectura no entendía bien el mensaje grafiteado sobre el cartel. Por ello, y por si a ustedes también les cuesta descifrarlo lo he sometido a algunos filtros para que las letras no se pierdan con el fondo y se lean mejor (al menos eso creo...)

La pregunta que me planteo es: ¿el propietario lo habrá incluido en el precio de la vivienda? ¿Una casa así, se ve afectada en su precio? ¿Vale más o menos que una que no lo incluya?

domingo, 2 de octubre de 2011

Las pintadas del Vinalopó

Llevaba días preparando esta entrada acerca de los grafitos que se observan desde la acera derecha del Puente de Canalejas y el trabajo se ha multiplicado ante la aparición de nuevos mensajes en estas dos últimas semanas.

Las dos primeras pintadas de las que quería hablarles estaban situadas, muy oportunamente, a izquierda y derecha del río, y tenían un marcado mensaje moralista con profundas connotaciones acerca de los universales y muy tópicos valores de la vida y la libertad arengando en favor de las aspiraciones y expectativas de cada uno, de nuestros deseos o sueños. Eran frases breves y sencillas con cierta musicalidad en las que se animaba en definitiva a vivir libremente nuestras vidas y a cumplir y realizar aquello que realmente queramos hacer.

Sin embargo ahora su lugar ha sido ocupado por otras frasecillas más o menos ingeniosas donde el tema recurrente son las declaraciones de cortejo, amistosas y/o amorosas, de parejas de enamorados.

De la última de estas declaraciones, y que podemos leer sobre estas líneas, quiero destacar la seguridad o el humor de llamar "Feíta" a la enamorada, así como de firmar con el apelativo cariñoso "Tontito".

Permítanme así que concluya con una sonrisa y que les diga con cierta ironía que eso sí que es valor, y que lo demás son tonterías...

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Más fotos con el MIR 37/2.8

Quiero traerles hoy algunas muestras de lo que podemos obtener con un objetivo manual. Sin duda alguno de ustedes recordará cómo ya les adelantaba hace algunos meses alguna imagen tomada con esta pequeña maravilla de la industria rusa: un objetivo MIR 37/2.8.

Si tienen afición por la fotografía y no le temen a los cachivaches sin botones les recomiendo que dejen a un lado los automatismos y den rienda suelta a las posibilidades de ser el único autor y verdadero artífice de sus fotos, tal y como se ha hecho siempre en los orígenes de cualquier arte o ciencia, es decir de forma manual y puramente mecánica.

Disfruten de su tiempo y de sus fotos y atrévanse a enseñarlas.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El club de la lucha

Charles Michael Chuck Palahniuk es el autor de esta novela, llevada al cine por David Fincher en 1999, apenas tres años después de su publicación.

No he visto la película, o al menos no la he visto entera, así que de ella todavía no puedo hablar. Pero sí he leído el libro, y de él sí que les puedo contar mis impresiones.

El club de la lucha gira en torno a tres personajes fundamentales: el propio narrador, que se mantendrá anónimo durante todo el relato; alguien que aparece con el nombre de Tyler Durden, y la chica: Marla Singer, quien cierra el triángulo protagonista.

La novela está escrita en primera persona y en tiempo presente, y es una fuerte crítica a la sociedad de consumo, a sus (nuestros) valores y al sentido de la vida contemporánea o actual. De hecho podrán encontrar sin dificultad cómo hay quien habla de ella como una obra violenta, incluso de autodestrucción para la sociedad capitalista.

Efectivamente se trata de un relato que se autoalimenta de ciertas dosis de violencia y algunas peleas, llegando incluso a ofrecernos variadas recetas para la elaboración casera de explosivos (recetas para los curiosos por supuesto no auténticas). Sin embargo creo que puede verse más violencia en un noticiario o en la sección de panadería de cualquier supermercado cuando se anuncia por megafonía que acaba de salir una nueva hornada de pan.

La historia se presenta en flash back: comienza con un momento cercano al final y desde ahí se nos narra cómo se ha llegado hasta ese punto de inicio. Con ese planteamiento el resto del relato transcurre durante los tres minutos finales de la cuenta atrás para la destrucción del edificio de oficinas Parker-Morris donde trabaja el protagonista principal. Como ven la presentación de la obra es realmente tan agresiva como sugerente.

El narrador protagonista nos introduce en una trama en la que, desde su modesto trabajo como agente de seguros, es víctima de un desgarrador insomnio producido por los cambios horarios de viajar constantemente de un estado a otro de Norteamérica. Para intentar superar su dolencia decide acudir a los grupos de ayuda de enfermedades crónicas, intentando así mitigar su dolencia y lograr su cura a través del desconsuelo y agonía de los demás. En su huida de lo cotidiano conoce primero a Marla Singer, de quien pronto se enamora, y luego a Tyler Durden, un personaje oscuro, tan cautivador como provocativo: el chico malo al que quisieran parecerse los hombres y el que enamora a las mujeres.

Tyler es un operador de salas de cine con otras ocupaciones también a tiempo parcial como camarero o representante de una empresa de jabones, y complementa las aspiraciones de la monótona vida del anónimo narrador cuando ambos deciden fundar una sociedad (asociación) para evadirse de sus vidas aburridas: crean un club de lucha. En él pueden desahogar su rabia y sentir levemente su poder a fuerza de golpearse unos a otros; algo así como el retorno a un mundo primitivo donde reina el más fuerte. A partir de ahí se inicia un viaje de autodestrucción personal en el que Tyler pretende acabar con las normas de la sociedad y el orden establecido, aunque muy curiosamente su Club de Lucha no es ajeno a las normas, sino que se sostiene gracias a ellas.

La relación entre el narrador y Tyler a lo largo de la novela es ciertamente confusa, cuando no extraña, aunque esta cuestión se desvela al final del libro. Su amistad se irá deteriorando por varios motivos, entre ellos el amor de Marla, hasta llegar a un punto sin retorno: el edificio Parker-Morris, en el que uno de los dos deberá asumir el protagonismo único de la historia.

¿Era Tyler Durden realmente malo o solo un gamberro descontento con la sociedad? Sin duda sería un tema que daría lugar a un interesante debate. Pero lo que sí es cierto es que pretende dar satisfacción a sus deseos y fantasías sin tener la menor consideración ni respeto por los demás, por las normas o las leyes, y a esos creo que se le suele llamar egoísta.

La novela de Chuck Palahniuk es una lectura fresca, desenfadada y para leer con mucho humor. Luego párense un momento y piensen, reflexionen y... cojan otro libro.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Para adultos

Al hilo justamente de lo que les hablaba en la entrada anterior y también con cierta relación con lo que les contaba no hace mucho acerca de ir más allá del superlativo, les dejo hoy una imagen captada el pasado fin de semana en el bullicioso y casi recóndito mercadillo de las afueras de Guardamar.

En esta ocasión sin embargo intuyo que debemos entender, ante la insistente repetición de letras "X", que ofrecen una talla exclusivamente para adultos (...) Y por cierto, a unos precios muy populares.