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lunes, 28 de abril de 2014

El juego de Ender

El norteamericano Orson Scott Card escribió Ender's Game en 1985, a partir de una historia breve que él mismo había publicado en 1977.
A finales de 2013 la película se estrenaba en los cines de habla hispana con el mismo título que la novela, El Juego de Ender. Dirigió la cinta Gavin Hood, y en el reparto destaca Asa Butterfield (Ender), Harrison Ford (Coronel Graff), Viola Davis (Mayor Anderson), y Ben Kingsley (Mazer Rackham).

Sí, sé que he vuelto a elegir el libro de un autor que todavía vive... Pero debo admitir que es una novela que me ha seducido por el tirón de la publicidad. Dicho lo cual, añadiré que no me ha decepcionado especialmente.
Después de leer el libro se nota que la película es más flojita, pero como dice la wikipedia, se trata de una obra que ha sido etiquetada como "imposible de filmar", porque buena parte de la trama son los pensamientos del propio protagonista.

El Juego de Ender es una novela de ciencia ficción que podríamos llamar clásica. Quiero decir que es una historia que incluye los elementos más tradicionales del género: un futuro con control de la natalidad debido a la superpoblación mundial, una reciente guerra devastadora en el planeta, naves espaciales, control de velocidad de la luz y de la gravedad artificial, una superarma destructora, y... esto es lo más importante: ¡extraterrestres!... Pero no unos extraterrestres cualesquiera, no, sino bichos, es decir, insectos, para la ocasión llamados insectores, y sí, por supuesto con capacidad también de construir armas y naves espaciales, y de lanzarse al espacio a colonizar nuevos mundos como la Tierra.

En ese escenario donde los niños son gestados bajo petición a las autoridades, nace Andrew Wiggin, apodado Ender, el último de tres hermanos elegido por su inteligencia, para ser el comandante de la Flota Internacional frente a la inminente tercera invasión de los insectores. Para ser ese gran líder tendrá que recibir formación en la Escuela de Batalla y luego en la Escuela del Alto Mando junto a otros niños cadetes.

Y ahí están todos los ingredientes del relato.

Lo primero que se observa al ver la película tras leer el libro, es que el guión de la película, obra del propio Scott, está demasiado simplificado. Por ejemplo a nivel temporal, la historia en el libro se desarrolla durante años: empieza con Ender a los 6 años y concluye en el epílogo con unos 16; cuando regresan a la Tierra para hablar con Valentine, es Ender quién construye la barca del lago, porque él lleva allí meses; y el viaje al Mando de la Flota, dura igualmente otros tres meses... En la película, Ender es un niño "mayorcito", (Asa Butterfield tenía 15 durante el rodaje). Y hay una escena al llegar a la Escuela de Batalla, para mi gusto muy poco acertada, en la que el Coronel Graff comprueba en una pantalla que la Flota Internacional dispone de 28 días antes de ser detectada por el enemigo... Es decir, que la historia se desarrolla en ese tiempo.

Aunque Ender es el protagonista casi absoluto del relato, en el libro es importante también el papel de Peter, y sobre todo Valentine, quienes a la sombra de su hermano pequeño protagonizan una subtrama en la Tierra; y también destacan el coronel Graff, y Mazer Rackham además de sus compañeros de la Escuela de Batalla: Bean, Alain, y Petra.

Igualmente en el libro se prolonga el relato con un epílogo en el que han pasado varios años, y las emociones y pensamientos de los protagonistas son más complejos. De nuevo, la película está simplificada en ese aspecto. El libro es una alegoría a los sentimientos valores humanos: amistad, inocencia, lealtad, sinceridad, coraje, imaginación... 
Y soledad, mucha soledad. Ender es un niño al que primero apartan e ignoran los otros niños porque le temen y no le comprenden, y luego porque como comandante sufre la soledad del líder, y la amistad de sus compañeros se diluye con el respeto y la admiración que le profesan. Igual ocurre con los adultos que le rodean. Las mentiras, la manipulación... no crean un ambiente en el que Ender pueda disfrutar de su niñez. Los demás niños al menos forman un grupo, y como tal pueden compartir sus momentos, sus risas, ilusiones y temores. Ender dará cohesión a su equipo, pero con el precio de la soledad, verdadero leitmotiv del relato.

Por cierto, la wikipedia se equivoca cuando dice que la escuadra Dragón la crean ex profeso para Ender. Como bien explica el libro (y la película), la habían dejado de usar porque desde su formación nadie había logrado que destacase, con la consiguiente vergüenza de tan ostentoso nombre:
- ...en los últimos cuatro años no ha habido ninguna escuadra Dragón. Dejamos de usar el nombre porque pesaba una superstición sobre ella. Ninguna escuadra Dragón llegó jamás a ganar un tercio de sus juegos de la historia de la Escuela de Batalla. Se convirtió en un chiste.   
- Entonces, ¿por qué la resucitan ahora?
- Tenemos muchos uniformes de sobra.
...

Por último quiero añadir que antes de ver la película y de leer el libro había oído en los medios algo acerca de un (supuesto) contenido de orientación sexual, (homosexual), del libro, y que éste había sido eliminado en la película.
Vamos a ver, yo no he visto ninguna referencia sexual en el libro, y las opiniones personales de Orson Scott Card ya supusieron un intento de boicot al estreno de la película.
Es verdad que Ender es un niño muy emocional, con una fuerte responsabilidad que él no ha elegido, pero lo único que él quiere es ser un muchacho como los demás, y vivir feliz con su familia y sus amigos (y amigas), y sentirse querido por su entorno. Y es verdad también que vuelca su amistad especialmente en Bean y en Alain, a quienes aprecia (y quiere) con fuerza, pero en silencio porque en los planes que los adultos han hecho para él no hay tiempo para la amistad. Pero también es verdad que la primera persona con la que empieza a relacionarse en sus horas libres y de entrenamiento, es Petra, quién le enseña las tácticas básicas de formación sin gravedad y le previene de las intenciones de Bonzo. Y Ender debe renunciar y mostrarse distante con todos ellos, porque aunque quiere y necesita su amistad para crecer como persona, debe actuar como un líder frío, porque es lo que los adultos esperan de él, aunque sea algo que le corroa por dentro y le haga sufrir fuertemente. Ender es un héroe que llora repetidamente a escondidas.

En cualquier caso, considerando que el relato principal está protagonizado por menores entre 6 y 12 años, yo solo veo niños necesitados de afecto, cariño y amistad, (¡están en una escuela militar sometidos a una férrea disciplina sin contacto con sus familias hasta los 16 años!), y no encuentro en ninguna parte la inclinación sexual ni del protagonista ni del resto de personajes. Y si la hubiera da igual, porque pienso que no aportaría nada a la historia ni es relevante para este relato.
Aunque cada uno debe responder de sus creencias y opiniones personales, irónicamente creo que el libro es una lectura llena de valores universales, y todavía más la película.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Juego de patriotas

Con vistas al próximo estreno el 31 de enero de la película Jack Ryan: Operación Sombra, basada en la obra de Tom Clancy, hace algunos meses me salté mi tradición de leer únicamente obras de autores ya fallecidos y comencé Juego de patriotas.  Al hacerlo, faltaba a mi propósito por segunda vez, pues la primera había sido con la apasionante inmersión lectora que para mí supuso La caza del Octubre Rojo. Casualmente, durante la lectura de los últimos capítulos de este libro, los seguidores de Clancy y yo mismo nos vimos sorprendidos por la noticia de su muerte, el 1 de octubre.

Juego de patriotas, publicado en 1987, fue la segunda obra de Tom Clancy dedicada al profesor de historia naval reconvertido en agente de la CIA, Jack Ryan. El veterano Phillip Noyce la llevó al cine en 1992, y de nuevo Harrison Ford fue el encargado de dar vida al personaje en la pantalla.

Igual que en la primera aventura cinematográfica de Ryan, el reparto de esta cinta está muy bien cuidado. Como secundarios tenemos a Patrick Bergin y Sean Bean en el papel de malos, y a Anne Archer y Samuel L. Jackson como esposa y amigo, respectivamente.

En cuanto a la banda sonora, llena de reminiscencias célticas, es suficiente apuntar que está compuesta por James Horner. Por tanto, es estupenda para quien quiera usarla como melodía instrumental para estudiar o para una relajante tarde de lectura.

Juego de Patriotas como novela está bien. Desde luego no es, ni de lejos, comparable a su anterior novela, obra que marca un listón muy alto. Y la película, igualmente, tiene algunos detalles sin resolver, que sin embargo no apreciarán muchos de quienes no hayan leído el libro. La historia cinematográfica, como siempre, está simplificada. Y lo está mucho, recortando sobre todo personajes, conversaciones y pensamientos, que ayudan a presentar y desarrollar el relato escrito.

El libro no me ha disgustado, aunque en realidad se trata de una trama muy sencilla: tras frustrar un atentado contra la familia real británica, Jack Ryan y su familia son seguidos hasta los Estados Unidos por los terroristas para vengarse. Allí, en su propia casa, Jack tendrá que volver a enfrentarse con los miembros del PIRA para proteger a su familia y a quiénes le rodean.

Este planteamiento tan sencillo, llevado a la película, y de la que guardaba un buen recuerdo, no se sostiene después de leer el libro. En la pantalla se simplifica demasiado la historia, y se convierte en un producto de entretenimiento con apenas dos momentos de emoción: uno al comienzo y otro a mitad de la cinta, que empujan los acontecimientos hasta un final, que resulta demasiado forzado y pueril, en cualquier caso para el lucimiento exclusivo del héroe, casi invencible, encarnado por Harrison Ford.

Para quienes se atrevan con el libro, la buena noticia es que no acaban igual, si bien para aquellos que tuviesen dudas, por supuesto el resultado es el mismo.

 

domingo, 14 de abril de 2013

De gatos y ciencia ficción

Algunas de mis últimas lecturas me han hecho encontrar gatos entre líneas. Se trata tanto de historias clásicas como de otras no tan conocidas. Hoy quisiera hablar de alguno de estos hallazgos. Con certeza será algo del agrado de nuestros numerosos amigos de La Gatera, y confío que también de algún otro lector.

 

El hombre invisible. H. G. Wells, 1897

En esta novela clásica de la ciencia ficción de la que hablé no hace mucho me impactó descubrir un felino en uno de sus capítulos finales. En ella, cuando el doctor Griffin explica los inicios de sus experimentos, confiesa cómo después de haber hecho invisible un trozo de lana blanca oye maullar una gata blanca, flaca y muy sucia, que se le acerca ronroneando y a la que da un poco de leche. Griffin intenta convertirla en una gata invisible, pero el éxito no es total porque no había previsto dos pequeños elementos propios de los felinos: las garras y el tapetum. Así que después de haberla drogado, Griffin exclama : “al encender la luz solo vi unos ojos verdes y redondos, y nada a su alrededor”. Esta gata anónima es el primer ser vivo invisible de la literatura y de la ciencia ficción.

 

De la Tierra a la Luna. Julio Verne, 1865

En esta ocasión, también al final del relato, encontramos un enorme gato que sirve para que los protagonistas verifiquen la resistencia del vehículo que será lanzado a la Luna, su estanqueidad y almohadillado para el impacto de aterrizaje. Uno de los protagonistas, J. T. Maston, introduce al gato en la cápsula y decide acompañarlo, no se bien por qué razón, de una ardilla (…). Lanzan el proyectil, describe una parábola a unos 1000 pies, y cae en el mar, de donde lo recuperan. Al abrir el vehículo “salió el gato echando chispas, lleno de vida, aunque no de muy buen humor” . Efectivamente, creo que podemos afirmar que se trata del primer gato de la historia aeroespacial. ¿Y la ardilla? Vamos a ver: ¿a quién se le ocurre meter a un gato con un ardilla en una nave y catapultarla? Por supuesto no la encuentran dentro de la cápsula.

 

El crimen y gloria del comandante Suzdal. Cordwainer Smith, 1964.

Este cuento con entidad propia forma parte posteriormente del primer volumen de Los señores de la instrumentalidad.  El comandante Suzdal “cogió gatos, ocho parejas, dieciséis gatos terrestres” y a través de un instrumento cronopático los lanzó dos millones de años atrás en el tiempo con la tarea de poblar la luna de Arachosia: “el país de los gatos con clase, inteligencia, esperanza y una misión que cumplir”. No puedo desvelar mucho más pero sí invitar a quien sienta curiosidad que descubra a esta raza de gatos del futuro que nos propone el profesor Smith.

Espero haber despertado vuestro interés y confío poder incluir algún gato más en una próxima selección.

lunes, 3 de diciembre de 2012

El hombre invisible

Herbert George Wells publicó El hombre invisible en 1897. Es una obra clásica dentro del género de ciencia ficción, y ha sido llevada al cine en numerosas ocasiones. La penúltima versión de ellas (seguro que no tardarán en volver a versionarla), se estrenó el año 2000 con el título El hombre sin sombra. La dirección corrió a cargo de Paul Verhoeven, y fue protagonizada por Kevin Bacon. A pesar de que la película tomaba la idea principal de la obra de Wells, al igual que otras versiones no tiene nada que ver con la novela.

El hombre invisible consta de 28 capítulos y un epílogo, y se divide en tres partes claramente diferenciadas. En la primera parte se presenta el protagonista como alguien misterioso que se aloja en una fonda de Iping, donde suceden algunos acontecimientos extraños. Durante esta parte, el narrador se refiere a él como “el huésped, el visitante, o forastero”. En la segunda parte asistimos a su huida y búsqueda de un compinche, convertido ya en “el hombre invisible”; y por último el protagonista toma conciencia de su poder, e intenta imponer su propia ley. En esta última parte, el narrador se refiere a él por su nombre: Griffin. La acción transcurre durante finales del siglo XIX y se desarrolla durante pocas semanas.

A lo largo de las tres partes de las que se compone el relato, vamos viendo una evolución del personaje. Vemos cómo el personaje se mueve de la soledad y la frustración inicial hasta un estado de desesperación que le sume en una profunda ira. Dominado por este estado, el hombre, convertido en científico, se transforma en un monstruo, un ser sin conciencia al que no le importa ejercer la violencia para alcanzar su fines, y cuya meta no será otra que la del poder absoluto desde la más ciega vanidad. Y de esta forma, en las últimas páginas vemos al hombre invisible convertido en un loco, en alguien que se cree mejor que los demás porque ha realizado un gran descubrimiento: la invisibilidad.

El final es ciertamente impredecible, y el estilo de Wells tiene una agilidad y ritmo propio del relato periodístico, con la sensación de que estamos ante un relato verídico, narrado con gran cercanía, como si el autor/narrador hubiese hablado con los protagonistas y se hubiese documentado de primera mano. Estas artimañas narrativas tan efectivas son las mismas que encontramos en La máquina del tiempo (1895), y que luego Wells repetirá en La guerra de los mundos (1898).

En fin, lamento que no haya versiones cinematográficas modernas fieles a la novela, aunque seguro que todo se andará, porque estamos ante uno de esos clásicos imprescindibles, y totalmente recomendable.

lunes, 22 de octubre de 2012

El planeta de los simios

Pierre Boulle publicó en 1963 El planeta de los simios. Franklin Schaffner dirigió la primera película en 1968 y la protagonizó el por entonces muy aclamado Charlton Heston.

Dos años después llegó una segunda parte (Regreso al planeta de los simios) y en los años siguientes, a razón de película por año: Huida del planeta…, Conquista…, y Batalla por… Simultáneamente a esta última entrega se estrenó una miniserie de televisión. Tim Burton dirigió una nueva versión en 2001 con Mark Wahlwerb en el papel protagonista, y hace apenas un año llegó a las pantallas El origen del planeta de los simios (2011), que parece ser una precuela de la obra de Boulle y de toda la franquicia cinematográfica, aunque la productora desmiente cualquier relación con la saga existente y habla de nueva versión.

El planeta de los simios es una original novela de ciencia ficción, muy breve, dividida en doce capítulos y situada en el año 2500, en la que el periodista francés Ulises Mérou narra su periplo espacial junto a sus compañeros, el profesor Antelle, y el físico Arturo Levain. Los tres llegan a un planeta de la constelación de Betelgeuse, planeta que el propio Ulises bautiza como Sóror. Allí encuentran una civilización de simios, (chimpancés, orangutanes y gorilas), que centran su desarrollo en los experimentos biológicos sobre humanos, seres en este mundo sin alma, ni conciencia, ni inteligencia. Estos simios conocen la electricidad, tienen televisión y aviones, y son capaces de colocar en órbita satélites artificiales.

Las diferencias con la película son notables, y la novela, cómo en tantas ocasiones, es bastante más inteligente que la cinta.

Algunas diferencias notables:

La nave de los protagonistas del libro queda en órbita, y éstos amerizan en una nave auxiliar de exploración.

El protagonista, el periodista Ulises Mérou, no logra establecer comunicación al principio con los simios porque éstos hablan su propia lengua, y debe esforzarse por aprenderla mientras intenta enseñar algunas palabras en francés a a la joven Zira. En la película original, el astronauta George Tylor, no puede comunicarse porque en la cacería inicial resulta herido, muy convenientemente, justo en la garganta.

El prometido de Zira, Cornelius, es un joven prometedor, muy sabio y con gran capacidad de decisión, con amistades entre reconocidos biólogos y arqueólogos. En la cinta, llamado en la versión en español Aurelius a pesar de los títulos finales que lo confirman como Cornelius, es un joven pusilánime, sin ningún carisma, ni personalidad.

El propio Ulises es un personaje inteligente, decidido, que despierta admiración entre los simios que le protegen, e intenta hacer ver el valor de la raza humana. Tylor parece una persona ruda, que provoca más pena por su torpeza (cuando insiste el robarle la libreta de notas a Zira), que por su situación.

En cuanto al final, solo hay que recordar que el autor es francés, así que no cabe esperar la presencia de símbolos de otra nacionalidad. En el libro no hay paseo por la playa, pero la relación del protagonista con Nova, la humana que allí conoce, es más íntima, y el final se hace esperar más allá del momento que creemos que va a ser el culmen de la historia.

Se trata de una obra muy recomendable, muy amena y de ágil lectura, y creo que podemos hablar de un clásico de la ciencia ficción moderna.

lunes, 8 de octubre de 2012

2010: Odisea dos

En 1982 Arthur C. Clarke publicó 2010: Odisea dos. Como su título indica se trata de la segunda parte de la saga que inició 14 años antes con 2001: Una odisea del espacio.

2010: Odisea dos es una secuela lógica que viene a completar algunas lagunas planteadas, no tanto por la novela, sino por la adaptación cinematográfica que Stanley Kubrick hizo de la primera parte de la saga (1968). Para esta segunda parte, fue Peter Hyams el director encargado de llevarla a la gran pantalla (1984) con el título 2010: El año que hicimos contacto.

Para dar continuidad a la acción Clarke recurre a algunos personajes de la novela anterior. Entre ellos está el doctor Heywood Floyd, uno de los escasos protagonistas secundarios de aquella ocasión, convertido ahora en actor principal de la trama, junto a  Sivasubramanian Chandrasegarampillai, por suerte abreviado bajo el título de doctor Chandra, creador del superordenador HAL (Heuristic ALgorithm) 9000, e incorporado a la misión para hacer revivir sus sistemas. Es también destacable la presencia de personajes femeninos en esta ocasión, totalmente ausentes de aquella primera parte, junto a otros de distintas nacionalidades.

2010 aprovecha el final desconcertante de 2001 para enviar en esta entrega a un equipo internacional de investigación o rescate a la nave protagonista de la historia anterior, Discovery, por suerte estacionada en la órbita de Júpiter, cerca del artefacto que entonces descubrieron en la misma zona (por supuesto en la película, porque la trama de la novela les conducía a Saturno).

2001: Una odisea espacial me gustó y tenía curiosidad por ver y leer la segunda parte. No me ha defraudado, pero tampoco me ha entusiasmado tanto como entonces. Esta segunda novela es bastante más larga que la anterior, prácticamente el doble de páginas, y hay una docena de personajes frente a los tres que había entonces (el comandante Bowman, HAL y el monolito). Pero cuando llegué al final de este libro la primera sensación que me asaltó fue “¡qué barbaridad, menuda exageración!”. Y entiendo que se trata de una obra de ciencia ficción, y que con la ficción el autor puede llegar a donde quiera. Pero la línea entre la ficción y la fantasía es ínfima y pienso que la ciencia ficción no solo debe parecer posible, sino que tiene que ser creíble. Y el final de esta obra no me parece en absoluto creíble aunque tenga su explicación científica.

Igualmente la película carece de la profundidad del mensaje de la versión de Kubrick y el relato se presenta bastante simplificado, casi descafeinado, para convertirlo en un producto meramente comercial y de consumo.

Por lo demás, el libro está bien planteado con una historia, salvo el final, ciertamente sólida, aunque el autor se ve obligado a recordar la novela anterior en varias ocasiones, e incluso necesita retroceder a sucesos previos a aquella historia para justificar algunos acontecimientos que ocurren ahora.

En fin, concluido este episodio debo confesar que ahora me queda una curiosidad innegable hacia las otras dos novelas que continúan y concluyen esta saga: 2061 y 3001, y que seguramente abordaré en breve.

lunes, 17 de septiembre de 2012

La fuga de Logan

William F. Nolan y George Clayton Johnson publicaron Logan’s run, La fuga de Logan, en 1967.

Casi diez años después, en 1976, Michel Anderson, llevó la novela al cine con Michael York en el papel principal de esta obra clásica.

La fuga de Logan es una novela similar a lo que llamaríamos una “road movie”, o película de carretera, porque la historia transcurre durante un viaje por diferentes escenarios en busca de la felicidad verdadera, para la ocasión situada en el mítico lugar de Santuario. Pronto este periplo se convierte en una lucha por la supervivencia huyendo de múltiples peligros, del control del Pensador y, sobre todo, de una muerte programada.

Ahora que el término está de moda, reconocerán en este relato de ciencia ficción la definición de distopía, precisamente como oposición a lo que sería un futuro utópico y estupendo o genial.

El libro plantea cómo en un futuro, hoy cercano, en 2072, la superpoblación mundial obliga a leyes para regular el control de la natalidad, originando descontento y revueltas entre los jóvenes a favor de una solución más radical, basada en el Sueño. Los seres humanos son criados a partir de ese momento en granjas y se les permite vivir 3 ciclos de 7 años en los que se tiene acceso a cualquier tipo de placer, como drogas o sexo. El cómputo de su edad queda fijado por una “flor del tiempo radiactiva” incrustada en la mano derecha que va cambiando de color en cada ciclo: amarillo, azul, rojo y finalmente negro. Al final del tercer ciclo, con 21 años, acuden voluntarios a las casas de Sueño, donde abandonan la sociedad y la vida.

En este mundo de diseño bajo el control de un superordenador llamado el Pensador, Logan es un Vigilante, un policía entrenado como omnita, que se encarga de perseguir a quienes intentan evitar su destino cuando su mano llega al color negro. En su fuga conoce a Jess, otra fugitiva que le ayudará a llegar a Santuario, porque las manos de ambos han alcanzado la flor negra.

Las motivaciones de Logan son contrapuestas porque inicialmente su intención no es la de huir en absoluto, sino que tiene sus propios planes. Sin embargo al conocer a Jess tiene ocasión de recordar su vida y, por supuesto, de enamorarse.

¿Recomendable? Bueno… La sensación al final es ¿ya está?. Pero sí, creo que es una lectura amena y que nos puede servir para hacernos pensar hacía dónde vamos o qué es lo que nos puede esperar en el futuro. Solo por eso vale la pena.

viernes, 24 de agosto de 2012

Los juegos del hambre

Normalmente no resulta fácil hablar de un libro o película sin contar el final o adelantar acontecimientos que luego resultarán cruciales en el desarrollo de la trama.

En el caso de Los juegos del hambre todavía es especialmente más complicado porque se trata de un relato que se desarrolla en tres libros.

Suzanne Collins es la autora de esta obra, que forma parte de una trilogía, cuyo primer volumen se publicó en 2008. Los juegos del hambre es ante todo una novela romántica cuya trama transcurre bajo la apariencia de una obra de ciencia ficción para adultos. Con esta expresión quiero referirme a que se trata de un fututo sin naves espaciales, ni robots, ni marcianos, ni otros elementos tópicos de este género. La historia que relata sin embargo, no nos engañemos, en realidad es un relato de amor, por mucho que quiera adornarlo de ciencia ficción con seres manipulados genéticamente y ropas y peinados tan improbables como horteras…

Collins plantea, en un futuro indefinido y apocalíptico, cómo los ciudadanos de la antigua Norteamérica se encuentran divididos en 13 Distritos, (reducidos a 12 después de las revueltas de los Días Oscuros), y bajo el control dictatorial y absoluto del Capitolio.

Para conmemorar esos Días Oscuros se organizan anualmente Los juegos del hambre. En ellos, una pareja de adolescentes de cada distrito son seleccionados a través de un sorteo, para participar en un torneo “todos contra todos”, en un escenario aleatorio en el que todos ellos tendrán que morir o matar para conseguir los recursos y sobrevivir haciendo honor al nombre de los juegos, con la única regla o lema de “solo puede quedar uno”.

Katniss Everdeen es la protagonista del relato junto a Peeta Mellark. Ambos son los “tributos” que representan al Distrito 12 en los Juegos del hambre. Junto a ellos está su tutor o mentor, Haymith, ganador del distrito en una convocatoria anterior, y luego otros personajes secundarios. En el lado opuesto, entre los villanos, destaca el presidente Snow, en el papel de jefe malísimo del Capitolio.

El relato presenta varios giros originales desde el principio y mantiene las expectativas hasta un final razonablemente inesperado.

La novela está narrada en primera persona por la propia Katniss, en tiempo presente. Por ello apenas da un esbozo del mundo en el que viven los protagonistas, en tanto que buena parte del relato se centra en sus pensamientos y sentimientos acerca de los acontecimientos que se ve obligada a vivir.

El final no ocurre en este volumen, porque como digo es una historia divida en tres libros, y habrá que esperar al tercer volumen, y leer hasta el epílogo para llegar al desenlace de la trama.

Me ha gustado el libro, los tres que componen la colección, y no me ha disgustado la película, dirigida en 2012 por Gary Ross y protagonizada por Jennifer Lawrence, aunque entiendo que en ella quedan muchas cosas en el aire, que solo pueden entenderse con la lectura de las novelas.

¿Es Katniss un ejemplo de luchadora, o es una joven manipuladora que actúa por sus intereses? Hay mucha humanidad en su personaje, pero no creo que la guie el mismo valor que transmite Peetha. Por otra parte, ¿es realmente Gale el amor platónico de Katniss?

La novela es una lectura ágil y al final resuelve estas dudas con cierta frescura y originalidad. Para verlas en la gran pantalla habrá que esperar un par de años. Ustedes eligen si pueden esperar hasta ese momento para conocer su respuesta.

sábado, 28 de abril de 2012

Minority Report

Philip K. Dick publicó por primera vez The minority report en la revista Fantastic Universe, en enero de 1956. Steven Spielberg fue el director de la versión cinematográfica estrenada en 2002.
The minority report es otro relato corto de Dick, de apenas 26 páginas (pdf), con un tema muy sugerente: en un futuro en el que la policía consigue evitar los crímenes gracias a un grupo de premonitores mutantes que prevén las acciones delictivas, el jefe de Precrimen es acusado del asesinato de un desconocido.
Las diferencias de la historia escrita frente a la película, como en otros relatos de Dick llevados al cine, son importantes. Veamos alguna de ellas:
Los premonitores
Son la parte fundamental de la trama, y prácticamente el único nexo de unión entre ambas versiones. Las referencias en el texto a estos personajes no son en absoluto amables. Los otros protagonistas se refieren a ellos con una mezcla entre desprecio y pena: los idiotas, los monos, vegetales, criaturas, deformes, retrasados… Son tres: Dona, Jerry y Mike, y sus visiones proyectan cualquier tipo de delito: evasión de impuestos, asalto o extorsión, traición o asesinato… Sus visiones han conseguido reducir la criminalidad en un 99%.
Formados por el gobierno para adquirir esas capacidades, la policía no es la única que los usa. De hecho, el Ejército revisa los datos de la policía de Precrimen.
La premonición de cada uno de ellos es analizada por un ordenador y produce un informe diferente. Tres ordenadores determinan qué datos coinciden, y quiénes están en lo cierto por mayoría, excluyendo así el informe de la visión que no coincide: el informe en minoría.
Los otros protagonistas
Tom Cruise interpreta en la película a John A. Anderton, el jefe de policía que poco tiene que ver con el comisario cincuentón de la Policía General “calvo, gordo y viejo”, fundador de Precrimen en Nueva York y de su teoría.
Ed Witwer es el joven enviado por el Senado para sustituir a Anderton al frente de las instalaciones de la policía de Precrimen.
Lisa es la esposa de Anderton, joven, esbelta y atractiva. También será la primera sospechosa de Anderton como artífice de la supuesta conspiración que ha manipulado las tarjetas de ordenador para que le señalen como futuro asesino. Estaría en colaboración con el Senado y con Witwer para acabar con el sistema establecido y Precrimen. Cuando Anderton descubre todo esto planea escapar a las colonias de Centauro X para no matar a nadie, como así aseguran los premonitores que ocurrirá. El personaje de Lisa es “estridente”, y como otras mujeres de Dick, con aires de “mujer gritona”.
Leopold Kaplan, un general retirado del Ejército de la Alianza Federada del Bloque Occidental, y será, según los premonitores, la víctima de Anderton.
El relato intenta reflejar la ironía o paradoja de conocer el futuro y de intentar cambiarlo, porque cuando Anderton descubre que puede convertirse en un asesino decide huir. La película, con un protagonista totalmente diferente, torturado por la desaparición de su hijo, juega más sutilmente con esta paradoja porque la noticia del asesinato que va a cometer es el desencadenante de la búsqueda del hombre al que tiene que matar, al que por supuesto no habría buscado sin tener conocimiento de la premonición. Mientras que en la novela la premonición se dirige a evitar el crimen, en la película es justamente al contrario y lo facilita.
Al final ambas versiones terminan de forma sorprendente, en absoluto similar, y lo que parecía evidente resulta ser un engaño del autor.
El relato puede leerse en menos tiempo del que se tarda en ver la película y tiene poco que ver con ella. Así que ambas son muy recomendables.

lunes, 9 de abril de 2012

La máquina del tiempo

La máquina del tiempo fue la primera novela de Herbert George Wells (1866-1946). Se publicó en 1895 y hasta hoy ha conocido casi media docena de adaptaciones cinematográficas. La última de ellas llegó a las pantallas en 2002 de manos de su propio bisnieto, Simon Wells.

Tratándose de una novela tan conocida yo esperaba que fuese una obra grande en volumen, en número de páginas, pero no es así, porque La máquina del tiempo es ciertamente un relato breve. Esta novela nos presenta a un narrador anónimo que pronto deja paso a otro personaje, que será el que nos cuente la historia. Efectivamente es una historia dentro de otra historia. Este personaje, también anónimo, es conocido simplemente como “el viajero del tiempo”, y será el protagonista casi único de todo el relato. La acción se narra en primera persona.

El viajero del tiempo es un inventor, un caballero inglés del siglo XIX, que logra construir un vehículo con el que moverse a través de la cuarta dimensión: el tiempo. Así, tras una pequeña demostración ante un grupo de distinguidos invitados que se muestran excépticos, (entre ellos un psicólogo, un político, un médico y el propio narrador; luego el director de un diario, y un periodista), inicia un relato de ocho días en el futuro desde el año 802.701 hasta más allá de los treinta millones de años.

En su aventura el viajero conoce a Weena, una criatura asexual del mundo futuro como el resto de los Eloi; y a los Morlocks, otros extraños seres de difícil clasificación. Además se enfrentará al reto de recuperar su máquina del tiempo para no quedar atrapado en ese mundo futuro.

Esta temprana novela de ciencia ficción sirve a Wells para exponer sus ideas en consonancia con las entonces recientes publicaciones de los evolucionistas Grant Allen y el propio Darwin, con un marcado tono moralista, no exento de alabanzas a los logros y modernidad alcanzados en el siglo XIX. Wells además hace mención a la lucha de clases y a la separación entre una clases obrera y una clase burguesa, por supuesto privilegiada, sin ocultar en ello sus críticas al comunismo.

El final, que por supuesto no le voy a desvelar, tendrán que leerlo ustedes mismos. Pero tengan la certeza que no se parece a ninguna de las versiones que hayan podido ver en la pantalla.

martes, 13 de marzo de 2012

First blood

David Morrell escribió en 1972 la que posiblemente sea la primera novela de acción moderna. Por supuesto se trata de First blood, y con ese mismo título, de manos de Ted Kotcheff, fue llevada al cine diez años después de su publicación. En España la distribuidora optó por cambiarle el título y por ello aquí el público la conocimos como Acorralado.

Me gustó la película y el libro no me ha defraudado. Ambos creo que son muy recomendables, aunque la novela de Morrell es mucho más explícita y violenta que la película, de la que por cierto Stallone fue coautor del guión. De hecho los protagonistas son considerablemente diferentes. En la pantalla el papel de John Rambo (Sylvester Stallone) es claramente una víctima de la situación: un excombatiente de Vietnam que recorre el país sin trabajo, buscando su lugar, hasta que el jefe de policía de un pueblo de Washington, Wilfred Teasle (Brian Dennehy), le invita a abandonar el lugar y a continuar su camino atendiendo a su aspecto desaliñado.

Es entonces cuando lo detienen y se produce su huida de la comisaria, se avisa a la guardia nacional y se organiza una cacería que termina con Rambo primero acorralado, y luego vengándose con la destrucción del pueblo que le ha obligado a comportarse de nuevo como un salvaje, como lo hiciera en la guerra para la que le adiestraron.

En el libro sin embargo Rambo es víctima de su propia experiencia, y el trauma sufrido por su captura y tortura en el frente le domina desde las primeras páginas, actuando como un soldado sin escrúpulos ante los policías o civiles que intentan privarle (otra vez) de su libertad, y se sirve para ello y sin reparo de las armas a su alcance para eliminar a cualquiera (acaba con unas 250 personas).

Pero la novela de David Morrell es sobre todo un duelo entre dos veteranos de guerra, de caracteres personales y circunstanciales muy diferentes. El veterano y reconocido héroe de Corea, huérfano y divorciado pero que ha logrado llegar a convertirse en el jefe de la policía local de Madison (Kentucky); frente al joven excombatiente llegado de Vietnam: sin trabajo, sin vínculos familiares, repudiado por la sociedad y desamparado por la nación que le envió al frente, alguien a quien no le ofrecen una oportunidad para rehacer su vida.

Yo no dejaba de darle vueltas al título y de pensar en el poco sentido que tenía la traducción literal: “primera sangre”, porque los dos protagonistas, Rambo y Teasle son dos militares condecorados por sus acciones, obviamente con experiencia dando muerte al enemigo. Incluso considerando que first blood puede hacer referencia a cierta modalidad de duelo en la que el vencedor es aquel que obtiene la primera sangre de su adversario, en oposición precisamente a los duelos a muerte porque en este caso no es necesario acabar con la vida del otro, tampoco tiene sentido porque el enfrentamiento de ambos protagonistas no finaliza con su primera herida.

La tercera opción para first blood es un término deportivo con el sentido de la primera victoria, y aquí es donde debemos considerar cierto posible juego de palabras: en la alusión inequívoca de los protagonistas a un duelo personal, pero también a la primera victoria de ambos soldados. Porque, en ese mismo sentido: ¿podemos considerar el desenlace de la guerra de Corea, con la recuperación de sus fronteras como si no hubiesen servido de nada los tres años de conflicto, como una victoria para los Estados Unidos? Si no lo hacemos el juego de palabras sería redondo y se aplicaría a los dos protagonistas por igual: la primera victoria de ambos excombatientes de Corea y Vietnam, porque en el libro ellos son los únicos que ganan y pierden a la vez.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Parque Jurásico

Casi siete años antes de que el mundo oyese hablar de la oveja Dolly, Michael Crichton publicó Parque Jurásico en 1990. Logró el sello de “mejor ventas” y el éxito obtenido le permitió recrear una segunda parte con el título El Mundo Perdido (1995).

Cómo bien sabrán las novelas fueron llevadas al cine no en dos, sino en tres ocasiones (S. Spielberg 1993 y 1997, 1ª y 2ª parte; y por Joe Johnston una 3ª parte en 2001). Por si no era suficiente parece que se prepara una cuarta entrega que posiblemente llegue a las pantallas durante mismo año, de nuevo a cargo de Spielberg, creador de la franquicia, y por supuesto artífice de todo el merchandising asociado.

Parque Jurásico es el tercer libro de Crichton que leo y en él se repiten elementos que ya había encontrado en los otros dos, aunque los escribió antes (La amenaza de Andrómeda, 1969), y después que éste (Estado de miedo, 2004). En estas tres novelas observo una exhibición de sus conocimientos como médico (en todos ellos hay referencias a venenos e información diversa sobre biología y genética), y una crítica al ecologismo infundado, leitmotiv de su bibliografía y -por fin- tema exclusivo de su obra Estado de miedo.

Parque Jurásico no me ha gustado. No tenía un recuerdo especial de la película y el libro no ha mejorado mi percepción del relato que se plantea. Me lo recomendaron como una muy buena novela, y entiendo que fue porque no habían leído La amenaza de Andrómeda.

Sin embargo reconozco que la obra está muy bien construida, presentado una situación extravagante (¿en serio: dinosaurios?) y que se resuelve atando casi todos los cabos sueltos presentados. Igualmente la actuación de los personajes es correcta, aunque la presencia de los niños me resulta forzada, especialmente al final del relato cuando se convierten en los salvadores de los torpes adultos...

Por otra parte aunque el propio Crichton participó en el guión cinematográfico de la primera parte, las diferencias con la película son notables.

Parque Jurásico nos presenta un parque de atracciones donde los protagonistas son los dinosaurios creados genéticamente a partir de su ADN recuperado. Tan excéntrica idea parte del millonario John Hammond. La instalación del parque en una isla de Costa Rica y los movimientos de maquinaria (superordenadores, grandes equipos generadores de electricidad, etc.) alertan a los servicios de seguridad estadounidenses y le piden ayuda a uno de los doctores que Hammond subvenciona para que verifique qué está ocurriendo realmente en la isla. Esa solicitud y la aparición de los restos de una extraña criatura coinciden con la invitación de Hammond a un grupo de expertos para que se trasladen a Costa Rica a supervisar el proyecto que allí se está gestando. Entre otros acuden: el doctor paleontólogo Alan Grant y su ayudante, la paleobotánica Ellie Sattler; el matemático, especialista en la teoría del caos, Ian Malcolm; y un abogado de su grupo de inversores, Donald Gennaro. Además Hammond invita también a sus nietos, Timothy Murphy (Tim), niño listillo apasionado por los dinosaurios y ordenadores, y su hermana pequeña Alexis Murphy (Lex), elemento de distracción y desesperación para el lector.

Por si la presencia de criaturas prehistóricas no era suficiente para hilvanar el relato, son elementos principales en la trama: la codicia e ineptitud humana (representada por el ingeniero de sistemas Dennis Nedry y en cierta medida por el abogado D. Gennaro), la soberbia e ingenuidad (el genetista jefe Wu que actúa al amparo de la ciencia, y el propio Hammond, que lo hace desde su posición económica), y la inescrutable mano de Dios en forma del impredecible clima: una tormenta tropical. A estos elementos nefastos se contraponen: el valor del jefe de seguridad y de la doctora, Robert Muldoon y Ellie; la inteligencia, cordura, integridad y serenidad: el doctor Grant y Malcolm; y por supuesto, la inocencia y la bondad: los niños.

Por último, debo elogiar y es de agradecer que Michael Crichton incluía en sus obras un apéndice con notas e incluso bibliografía, indicando de dónde tomó las principales ideas que defienden los diferentes protagonistas, terminando con una exención de responsabilidad por parte de ellos en el relato final y asumiendo la que le corresponde como autor de una obra de ficción.

viernes, 20 de enero de 2012

Los finales que conocemos

Quizá nunca se hayan detenido a pensarlo, pero hay muchas historias de las que, bien por ser acontecimientos históricos o bien por tratarse de relatos universales, ya conocemos su final aunque nunca los hayamos investigado, visto o leído personalmente.

¿Quién no conoce el final de Troya, Cleopatra, el Titanic, y de todos los conflictos llevados al cine como Vietnam o las dos Guerras Mundiales? Lo mismo ocurre con multitud de novelas como Romeo y Julieta, el Doctor Jeckyll y Mr. Hyde, el Conde de Montecristo, el retrato de Dorian Gray… ya sabemos el final aunque nunca hayamos visto o leído estas obras.

¿Tiene sentido leer estas novelas si conocemos el final o hemos visto la película? La pregunta me la hacía un compañero estos días: “¿Por qué no ves la peli? Hicieron tres partes” me decía riendo mientras me llamaba “antiguo” porque estoy leyendo Parque Jurásico en mi Papyre (…)

Desde luego una película se ve en poco más de una hora, y en un libro hay que invertir más tiempo y atención. Además debemos tener presente que cuando vemos una película hecha a partir de un libro, se trata de una versión, justamente una visión del director acorde a sus guionistas. Además el tratamiento visual de una historia es bastante diferente al planteamiento de un relato escrito porque son lenguajes, y a menudo públicos, diferentes.

En fin, permitan que vuelva a mis lecturas actuales, Parque Jurásico de M. Crichton en formato electrónico, y Primera Sangre de David Morrell en papel. Novela esta última en la que un joven y veterano de guerra de Vietnam es acorralado en las montañas de Madison por la policía de un pequeño pueblo, después de haberse escapado en moto de la cárcel local, porque su desaliñado aspecto le hacía parecer un vagabundo a los ojos del jefe de la policía (...)

domingo, 16 de octubre de 2011

La caza del Octubre Rojo

La caza del Octubre Rojo es una excelente novela de Tom Clancy, y una excelente película obra del equipo de guionistas y del director Jonh McTiernan. Fue llevada al cine en 1990.

La Caza del Octubre Rojo es ante todo una historia muy bien construida. Nada es casual ni aleatorio: todo lo que ocurre, ocurre por una razón. Es un relato redondo en el que se maneja como pez en el agua el brillante J. McTiernan ayudado de un reparto de lujo, encabezado por los muy veteranos Sean Connery para el papel de M. Ramius y el menos malo de los hermanos Baldwin, -Alec- en el personaje de J. Ryan, inoportunamente rechazado en esta ocasión por Harrison Ford.

El argumento de esta obra se centra en torno al submarino ruso Octubre Rojo y a los acontecimientos que desencadena la decisión de su comandante Marko Ramius cuando comunica a la tripulación su intención de lanzar sus misiles nucleares sobre las principales ciudades de Norteamérica. A partir de ese momento el protagonismo se alterna entre diversos personajes, destacando por el lado soviético el citado Marko Ramius, y por el lado occidental el agente de la CIA Jack Ryan.

El relato no ahorra detalles en la trama de persecuciones por mar y aire, espionaje y contraespionaje, movimiento de buques y aviones y tácticas de guerra de submarinos. Todo esto culmina con el hundimiento de hasta tres navíos y la destrucción de al menos otras tres aeronaves, con sus correspondientes bajas humanas. Para ello, Clancy se sirve de buena parte de los principales buques de la armada norteamericana, británica y de la OTAN, y de la flota soviética, y los maneja en "grupos de combate" como si se tratara de un juego de fichas. Este planteamiento lo reconoce el propio autor en los agradecimientos finales, y le sirve para poner de relieve las diferencias entre la formación y mentalidad de los oficiales y las tripulaciones rusa y norteamericana, y también de su tecnología y prioridades en la fabricación de armas y naves de guerra. Precisamente aunque el extraordinario Octubre Rojo se presenta como el buque más avanzado de la armada soviética, Tom Clancy no ahorra críticas para desmitificarlo cuando lo compara con los submarinos norteamericanos (velocidad, maniobrabilidad, blindaje, calidad del sonar y del equipo de instrumentación…)

La película termina antes que la obra de Clancy, quien completa su relato con un un epílogo de unas 300 páginas narrando el destino final del Octubre Rojo y de sus oficiales.

Por último la película resuelve la huída del comandante Ramius con unas motivaciones personales atadas a unos ideales muy nobles pero también tópicamente americanos: la búsqueda de la libertad y la intención moralista de dejar en mejores manos el poder de destrucción nuclear del Octubre Rojo. El libro sin embargo expresa un tono más humano y universal porque lo que se esconde en el corazón y en la mente del viejo Marko en realidad es la venganza personal.

Una lectura sin duda muy recomendable. Cuando lleguen al final del libro no duden en volver a ver la cinta y descifrar las pequeñas diferencias entre una y otra obra.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El club de la lucha

Charles Michael Chuck Palahniuk es el autor de esta novela, llevada al cine por David Fincher en 1999, apenas tres años después de su publicación.

No he visto la película, o al menos no la he visto entera, así que de ella todavía no puedo hablar. Pero sí he leído el libro, y de él sí que les puedo contar mis impresiones.

El club de la lucha gira en torno a tres personajes fundamentales: el propio narrador, que se mantendrá anónimo durante todo el relato; alguien que aparece con el nombre de Tyler Durden, y la chica: Marla Singer, quien cierra el triángulo protagonista.

La novela está escrita en primera persona y en tiempo presente, y es una fuerte crítica a la sociedad de consumo, a sus (nuestros) valores y al sentido de la vida contemporánea o actual. De hecho podrán encontrar sin dificultad cómo hay quien habla de ella como una obra violenta, incluso de autodestrucción para la sociedad capitalista.

Efectivamente se trata de un relato que se autoalimenta de ciertas dosis de violencia y algunas peleas, llegando incluso a ofrecernos variadas recetas para la elaboración casera de explosivos (recetas para los curiosos por supuesto no auténticas). Sin embargo creo que puede verse más violencia en un noticiario o en la sección de panadería de cualquier supermercado cuando se anuncia por megafonía que acaba de salir una nueva hornada de pan.

La historia se presenta en flash back: comienza con un momento cercano al final y desde ahí se nos narra cómo se ha llegado hasta ese punto de inicio. Con ese planteamiento el resto del relato transcurre durante los tres minutos finales de la cuenta atrás para la destrucción del edificio de oficinas Parker-Morris donde trabaja el protagonista principal. Como ven la presentación de la obra es realmente tan agresiva como sugerente.

El narrador protagonista nos introduce en una trama en la que, desde su modesto trabajo como agente de seguros, es víctima de un desgarrador insomnio producido por los cambios horarios de viajar constantemente de un estado a otro de Norteamérica. Para intentar superar su dolencia decide acudir a los grupos de ayuda de enfermedades crónicas, intentando así mitigar su dolencia y lograr su cura a través del desconsuelo y agonía de los demás. En su huida de lo cotidiano conoce primero a Marla Singer, de quien pronto se enamora, y luego a Tyler Durden, un personaje oscuro, tan cautivador como provocativo: el chico malo al que quisieran parecerse los hombres y el que enamora a las mujeres.

Tyler es un operador de salas de cine con otras ocupaciones también a tiempo parcial como camarero o representante de una empresa de jabones, y complementa las aspiraciones de la monótona vida del anónimo narrador cuando ambos deciden fundar una sociedad (asociación) para evadirse de sus vidas aburridas: crean un club de lucha. En él pueden desahogar su rabia y sentir levemente su poder a fuerza de golpearse unos a otros; algo así como el retorno a un mundo primitivo donde reina el más fuerte. A partir de ahí se inicia un viaje de autodestrucción personal en el que Tyler pretende acabar con las normas de la sociedad y el orden establecido, aunque muy curiosamente su Club de Lucha no es ajeno a las normas, sino que se sostiene gracias a ellas.

La relación entre el narrador y Tyler a lo largo de la novela es ciertamente confusa, cuando no extraña, aunque esta cuestión se desvela al final del libro. Su amistad se irá deteriorando por varios motivos, entre ellos el amor de Marla, hasta llegar a un punto sin retorno: el edificio Parker-Morris, en el que uno de los dos deberá asumir el protagonismo único de la historia.

¿Era Tyler Durden realmente malo o solo un gamberro descontento con la sociedad? Sin duda sería un tema que daría lugar a un interesante debate. Pero lo que sí es cierto es que pretende dar satisfacción a sus deseos y fantasías sin tener la menor consideración ni respeto por los demás, por las normas o las leyes, y a esos creo que se le suele llamar egoísta.

La novela de Chuck Palahniuk es una lectura fresca, desenfadada y para leer con mucho humor. Luego párense un momento y piensen, reflexionen y... cojan otro libro.

lunes, 4 de julio de 2011

Podemos recordarlo todo por usted

Con este título tan largo como poco comercial Philip K. Dick dio vida a los personajes que en 1990 Paul Verhoeven llevó al cine con Arnold Schwarzenegger, una joven y todavía desconocida Sharon Stone, y el eterno secundario pero siempre genial Michael Ironside. Se trata por supuesto de la película Desafío Total. La película consiguió tres nominaciones a los populares Oscars y obtuvo el de mejores efectos visuales.

Dick relata en unos escasos 23 folios (pdf) lo que podemos definir como la introducción de la versión cinematográfica porque el texto escrito apenas hace alusión aproximadamente a los primeros 30 minutos de la película.

El relato escrito es ante todo una historia breve; tan breve que debemos comenzar elogiando el buen trabajo de los guionistas de la película Dan O'Bannon, Gary Goldman y Ronald Shusett, porque en esta ocasión podemos afirmar sin exagerar que la obra visual es superior al relato original que plantea Dick, o al menos lo completa y desarrolla muy acertadamente. Elogio que a nadie debe extrañar, pues precisamente Shusett fue uno de los coguionistas originales del Alien de Ridley Scott.

Veamos algunas diferencias entre el relato escrito y la versión cinematográfica intentando no desvelar ningún elemento trascendental en ello.

Douglas Quail, un trabajador más de las oficinas de inmigración de Chicago, sigue una vida normal junto a su esposa Kristen. Douglas sueña constantemente con viajar a Marte, su gran deseo y lo que más anhela. Ante esos sueños, Kristen continuamente se ve obligada a ponerle los pies en la tierra y a recordarle que él es solo alguien corriente sin ninguna posibilidad de ir a Marte, destino solo posible para los altos funcionarios y personas de gran poder económico. Kristen trata además de desmitificar el lugar hablando de los inconvenientes de ir allí.

Ante la oposición de Kristen, Quail decide acudir a Rekol Incorporate, una empresa de implante de recuerdos, para disfrutar del recuerdo artificial de haber sido un agente secreto en una importante misión en Marte para salvar la Tierra.

Sin embargo, durante su estancia en Rekol se activan recuerdos borrados por alguna agencia del gobierno y Quail empieza entonces a confundir lo que cree recordar con lo que piensa que realmente ha ocurrido o vivido.

Se inicia así una persecución entre agentes de Interplan y el bueno de Quail, hasta que éste intenta llegar a un acuerdo con sus antiguos jefes para volver a su vida.

La historia de Dick termina más o menos ahí, con Quail haciendo lo posible por recuperar una vida normal aunque olvide otra vez su pasado.

Como ven la película tiene más sustancia, y precisamente allí por lo menos el personaje es más consecuente con sus valores y creencias, y no renuncia a ellos aunque esté en juego su vida. El trabajo de los guionistas es loable construyendo una historia que termina cerrándose sobre sí misma, y planteando un auténtico desafío a los espectadores para que cada uno concluya la historia como guste.

En la película nos encontramos con el viaje de Quail a Marte, (quien para la pantalla es rebautizado como Quaid), para intentar aclarar sus sueños después de la primera persecución y pelea tras su visita a Rekol. Asistimos a una trama en la que los primeros colonos a Marte son marginados al haber adquirido mutaciones y deformaciones importantes, y son sometidos a una fuerte opresión hasta el límite de tener que pagar por el aire que respiran; asistimos también al engaño continuo al espectador con personajes que se mueven hábilmente entre el bando de ese gobierno opresor y los pobres ciudadanos a los que apoya Quail.

Con todo este planteamiento Quail descubre en la película una conspiración en la que su propio sueño inicial tiene un importante papel, y termina por supuesto de una forma más o menos espectacular e inesperada con su triunfo y el de los colonos y mutantes, y la derrota del villano y sus secuaces.

El relato de Dick en esta ocasión es la excusa para el lucimiento de un Arnold Schwarzenegger que podía presumir de su mejor aspecto físico, rodeado para la ocasión de persecuciones, saltos y patadas, explosiones y disparos sin tregua. A su lado brillan la muy rubia Sharon en un papel poco convincente, y una muy atlética Rachel Ticotin también en excelente forma física. En cuanto a los villanos éstos están espectaculares en la piel del ya citado Ironside y Ronny Cox, a quien también recordarán como malo-malísimo de la primera parte de Robocop.

Para concluir, el relato y la película en esta ocasión se complementan perfectamente y debemos aplaudir a los dos por igual: al escritor por plantear el original y al director y guionistas por desarrollar la trama.

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Con el título ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Philip K. Dick creó en 1968 un cercano futuro que posiblemente más espectadores que lectores conocen a través de su versión cinematográfica. En efecto, me estoy refiriendo a la afamada Blade Runner (1982), dirigida por Ridley Scott.

Las diferencias entre el libro y la película son más o menos numerosas, y en algún caso importante.

Philip K. Dick imagina un mundo oscuro aunque cercano (la novela se desarrolla en 1992), profundamente contaminado por las radiaciones resultantes de la guerra Mundial Terminal. Debido a ello se han colonizado otros mundos y para ayudar a los colonos en sus tareas se les entrega un androide orgánico. Estos robots, llamados “andrillos” (replicantes) están prohibidos en la Tierra, y son tan similares a los seres humanos que solo se pueden identificar mediante un análisis de médula o un test de empatía, el test de Voigt-Kampff. Las agencias de policía de todo el mundo vigilan la reentrada de colonos en la Tierra y cuando sospechan de la llegada de un replicante pasan el caso a los “cazadores de bonificaciones”, funcionarios públicos que reciben una recompensa o bonificación por cada robot que retiran.

Rick Deckard es un cazador de bonificaciones de San Francisco que tiene el encargo de retirar a los replicantes que acaban de detectar en la ciudad. Pertenecen al nuevo modelo Nexus-6, con una capacidad empática similar a la de humanos con alguna discapacidad. A lo largo de la novela le surgen importantes dudas acerca de su trabajo y los sentimientos que encuentra en las personas y andrillos que conoce.

Lo que no dice la película

1. La radiación es un punto de partida para desarrollar la historia y presentar a los protagonistas.

Tras la guerra, el polvo radiactivo lo ha impregnado todo y ha acabado con casi toda la vida animal. Tanto es así que se describe la necesidad de usar protectores genitales para evitar que se dañen los órganos reproductores. Como es normal, este daño también puede llegar al cerebro. Cuando eso ocurre los afectados se convierten en “cabezas de chorlito” o “especiales”. En estos casos se prohíbe a esas personas abandonar la Tierra hacia las colonias marcianas, lugar que se plantea como nuevo destino paradisíaco en oposición a la vieja, ruinosa y contaminada Tierra, llena de kippel, es decir basura o escombros. En este mundo ruinoso la televisión y la radio están bajo control estatal, y se emite un programa sin fin de dudoso contenido propagandístico a cargo del Amigo Búster.

2. Los animales son un elemento de distinción social.

En este extraño futuro tener un animal como mascota se ha convertido no solo en un lujo, sino en un elemento de distinción social y de diferenciación, por ejemplo respecto a los replicantes, que teóricamente son incapaces de sentir empatía por otro ser vivo y cuidar de él.

La importancia social y humana de poseer un animal hace de esta demanda una curiosa industria: animales-robots, cuya finalidad es la de ostentar la humanidad de quien no posee la capacidad económica para comprar un animal auténtico.

Buena parte de los animales se han extinguido y su valor se cotiza en el catálogo de Sidney, publicación periódica que tasa el valor de los animales vivos, desde grillos hasta caballos. El protagonista plantea su necesidad de adquirir un animal grande, porque así se sentirá mejor consigo mismo, será más humano.

3. Las creencias.

El libro recrea una nueva religión, una especie de movimiento místico con el cual las personas entran en un tipo de trance y tienen visiones y comparten sentimientos entre ellas. Esta religión, el Mercerismo, desarrollada por Wilbur Mercer, curiosamente necesita y se apoya en el uso de un aparato electrónico: “la caja negra de empatía”.

Además los humanos usan un generador u “órgano de emociones Penfield” para provocar sus sentimientos y poder experimentar emoción, placer, angustia, etc.

4. Los personajes

Los robots replicantes son parte fundamental de la trama. Creados originalmente como soldados (Luchador Sintético por la Libertad), pronto son adaptados como androides civiles y parte esencial en la colonización de Marte.

Rick Deckard, el protagonista y cazador de bonificaciones, es un funcionario al servicio de la policía. Está cansado de su trabajo y ansía poder comprar un animal auténtico para sentirse más humano antes de retirarse. Está casado y durante varios capítulos recibe ayuda de un compañero.

Por otra parte, el papel del replicante principal de la película, Roy Baty, en el libro tiene un protagonismo bastante discreto, mientras que son más relevantes las intervenciones de: el cabeza de chorlito, John R. Isidore y su amiga Pris; la cantante Luba Luft (la bailarina de la serpiente en la película), y por supuesto la inolvidable Rachel, de la Rosen Association, fundamental en el desenlace y con una relación mucho más cercana tanto al protagonista humano como al grupo de replicantes, especialmente, a la mujer de Roy, Irmgard.

En fin, una lectura extraña, porque inevitablemente Rick Deckard tiene el rostro de Harrison Ford, y Roy Baty no dice nada similar a aquello de “He visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión...He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser...Todos esos momentos se perderán... en el tiempo, como lágrimas...en la lluvia..."

El protagonismo en ese sentido se invierte en los personajes de la película. El libro es raro. La película... para volver a verla.