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lunes, 24 de marzo de 2014

Oculares, protectores y eyecups

Parafraseando al bueno de John McClane, el protagonista de La Jungla de Cristal en su segunda parte, interpretado por supuesto y de nuevo por Bruce Willis: “No puedo creer que me ocurra esto por segunda vez”, pero…

He vuelto a perder el protector del ocular de mi cámara réflex.

Los oculares o visores de las cámaras réflex van cubiertos por un pequeño accesorio protector, una especie de almohadilla de plástico habitualmente recubierta de goma o caucho, que sirve para poder acercar el ojo a la propia ventana del visor y apoyarnos en él.

Pero no sólo eso. Este protector, también conocido como eyecup, además de estar diseñado para acercarnos con comodidad lo máximo posible a la cámara, pretende evitar la luz parásita que, de otra forma, entraría por los laterales, formando molestos reflejos que podrían distraernos en el momento de realizar una foto, o incluso aparecer en ella. Por tanto se trata de una pieza útil que no se ha colocado allí al azar o por pura estética.

El protector del ocular suele ser desmontable, y a menudo puede ser sustituido por otros accesorios, por lo que es intercambiable. Principalmente existen tres modelos que podemos considerar a la hora de pensar en su sustitución, según si lo que pretendemos es:

- Incrementar el aumento de la imagen que aparece en el visor.

http://www.pixmania.es/mirilla-para-camara/canon-visor-ocular-ep-ex-15-ii-para-canon-eos/11954990-a.html?ectrans=1#CodePromo=oui&srcid=9664&merch=20721

En este caso, una pequeña lente actúa a modo de lupa aumentando el tamaño de la imagen que nos llega por el visor. Existen modelos con diferentes grados de magnificación o aumento (x1’2, x1’5, x2…). Esta pieza puede, y así deberíamos hacer, ser cubierta a su vez por un protector de goma como el original.

- Usar el visor en un ángulo diferente al de su diseño.

http://www.pixmania.es/mirilla-para-camara/seagull-visor-de-angulo-para-camara-digital-reflex-canon-eos-con-amplificador-de-vision-1x-2x/08524030-a.html?ectrans=1#CodePromo=oui&srcid=9664&merch=20721

Especialmente pensado para situaciones en las que la posición de la cámara nos impiden llegar fácilmente y con comodidad al visor, este diseño en ángulo o eje acodado, permite usar el visor incluso con la cámara en el suelo o si está apoyada en una pared. Este tipo de acople suele usarse para fotografía macro o de aproximación.

- Mejorar la ergonomía del propio visor, aumentando la zona de aislamiento y protección del ojo:

http://www.pixmania.es/mirilla-para-camara/canon-visor-ocular-para-camara-canon-eos-10d-20d-30d-40d-50d-300d-350d-400d-500d-1000d/07871110-a.html?ectrans=1#CodePromo=oui&srcid=9664&merch=20721

Por último una modificación o evolución del protector es este modelo que pretende una mayor protección del ojo y de la escena frente a la luz externa. En algunos casos este tipo de ocular puede ser interesante para conseguir acercarnos más al visor si llevamos gafas. Pero como siempre, es cuestión de gustos, y en este caso, sobre todo de acostumbrarse.

En mi caso, cuando perdí el protector original en la primera ocasión hace ahora un año, imaginé que era muy posible que volviese a ocurrir, y la precaución me aconsejó entonces pedir una unidad para sustituirlo, y otra igual por si lo volvía a perder… Así que ahora que voy a poner en uso esta segunda unidad que recibí, un eyecup sencillo idéntico al de la marca, es un buen momento para volver a encargar otros dos más. Sobre todo, porque no hay dos sin tres…

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NOTA: Las imágenes de Pixmanía puede ser propiedad de sus respectivos autores, quienes conservan todos sus derechos sobre ellas, y que aquí reconocemos con el enlace a su origen.

lunes, 18 de noviembre de 2013

¿Qué regalar por navidad? Un bolígrafo mágico

Creo que es ciertamente habitual atribuir propiedades más o menos mágicas a los objetos de uso cotidiano. O acaso nadie se ha preguntado ¿corro más con unas zapatillas nuevas?, ¿saldrán mejor mis fotos con la cámara de mi vecino?, si cojo el lápiz que usa ese dibujante, ¿conseguiré hacer los mismos diseños y garabatos?, o si cojo la pluma de un escritor, ¿podré escribir una novela como él?

Especialmente en este último caso, creo que somos muchos los que hemos pensado que la capacidad de escribir o dibujar, estaba en el bolígrafo o lápiz, como un elemento de una poderosa brujería, más que en la mano de quien lo manejaba.

Y no sé si algo así debieron pensar estos chicos alemanes. Pero en cualquier caso lo cierto es que la inspiración puede servir para inventar cualquier cosa. En esta ocasión: un bolígrafo que te avisa cuando cometes un error ortográfico.

No, no es un boli mágico ni es ciencia ficción. Es real, y seguro que sería un regalo necesario para muchos, así que no está de más tenerlo en cuenta para estas navidades.

Quizá su invento se ponga de moda y nos obligue a revisar el inagotable refranero, y dentro de poco empecemos a decir que la “la letra con vibración entra”, porque cada vez que se comete una falta de ortografía mientras se usa ese boli, el chisme te avisa en forma de vibración para que lo sepas y lo corrijas.

Del boli corrector a James Bond

Y debemos alegrarnos de que sea solo una leve sacudida, porque cuando empecé a ver la publicidad sobre este invento, lo primero que me vino a la cabeza fueron las imágenes del juego “Dominación” que enfrentaba a Sean Connery, con el supervillano Klaus Maria Brandauer, en la que fuera su última película como James Bond (Nunca digas nunca jamás, 1983).

Y lo cierto es que nadie podría negar que un boli con estas características bien podría haber sido diseñado entre los gadgets que suele llevar dicho agente secreto. Pero no ha sido así, y es una suerte que el chisme produzca un temblor y no una sacudida eléctrica. Porque entonces parecería que retrocedemos a tiempos ancestrales de la enseñanza que solo nuestros abuelos conocieron.

Pero, ¿qué ocurriría si fabricasen una edición de estos bolis correctores, precisamente con la capacidad de dar descargas eléctricas con cada error de escritura? Me imagino a los profesores de esos niños diciéndoles que sujetasen fuertemente el artilugio para recibir una descarga, en lugar de escribir 100 veces la forma correcta de la falta cometida. Así que tendremos que dar gracias porque dicho modelo todavía no se ha fabricado, (al menos no aparece en el web), aunque para reincidentes o determinados errores… quien sabe.

Del bolígrafo que vibra, el que han inventado y funciona, hablan brevemente en el Instituto de Economía Digital, dónde yo lo descubrí, y donde muy acertadamente señalan que los niños no son los únicos usuarios que los pueden necesitar.

Quién sienta más curiosidad o verdadero interés por todos los detalles, puede dirigirse a Lernstift, la página de sus creadores, y ver el video promocional de este vibrante invento.

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lunes, 30 de septiembre de 2013

Generar contenido de interés

Ahora que estoy leyendo algo del posicionamiento y todo su arte, personalmente veo un gran absurdo en lo que se insiste en llamar “generar contenido de interés".
Vayamos por pasos y analicemos dicha expresión.
Vamos a ver, en primer lugar, tenemos generar. Según la RAE generar es procrear, y en segunda acepción, se define como producir. ¿No es patente en este significado, la fuerte carga industrial que conlleva dicho verbo? Se podría hablar de crear, o de elaborar que resulta más artesano. Pero dicho así, generar, parece que estamos hablando de un motor o turbina que genera nosecuantos julios de potencia, de una presa que genera electricidad, o de una buena operación bursátil que nos generará jugosos dividendos…
Pero los artículos, al igual que los libros, no se generan: se escriben, se desarrollan, se gestan… como las ideas. Las ideas y opiniones se tienen, se conciben, se sueñan e imaginan… incluso podríamos considerar que en ocasiones se inoculan…
En segundo lugar tenemos el contenido.
Se puede hablar de desarrollar ideas, de expresar el parecer del autor, de elaborar opiniones... Pero nos dicen contenido. La expresión generar contenido parece lo contrario de lo que pretende significar. Y si lo importante es la sustancia y no el bulto, no debería haber posibilidad de malentendidos.
Por último tenemos interés.
¿Interés para quién? Es fácil que lo que uno publica en su blog solo le interese a él mismo, porque como director de la orquesta de su propio diario, su espacio digital, solo faltaba que alguien tuviese que plegarse a lo que los demás esperan o desean... ¿Dónde termina la vanidad y empieza la soberbia o estupidez de querer escribir lo que solamente a uno le interesa sin pensar en quien lee? Pero aún más, porque ¿cuántos escritores de innegable éxito afirman al ser entrevistados que escriben para ellos mismos? ¿Cuántos directores de cine no declaran que hacen películas para ellos o aquellas que ellos querrían ver?
Además de lo relativo del interés de cada uno, que lo que le fascina a uno aburre a diez, está la universalidad de la red: en un medio que en 2017 abarcará 3.600 millones de usuarios (más del 48 por ciento de la población mundial prevista), ¿quién puede decidir que no interesa a nadie lo que alguien publica en su muro, ni siquiera a su madre o a su abuela, y desde ahí a toda la familia, a todo el barrio y a media ciudad?
¿Qué es el contenido de interés? Nada y todo. Nada tiene interés especialmente para nadie, y todo puede tener un inusitado valor para cualquiera.
No existe una receta secreta ni única para el éxito, y si existe es la sencillez. Lo fácil, sencillo, incluso simple, está de moda.Y para demostrarlo, un sencillo experimento: al buscar esos términos (fácil, sencillo, simple), y compararlos con sus opuestos (difícil y complicado) se observan claramente los resultados. Nadie busca cosas complicadas, y el que lo hace no es sino buscando la resolución de su problema, porque en realidad, lo fácil y lo simple hoy y siempre, serán una fuerte tendencia.

lunes, 6 de mayo de 2013

Fotografía versátil o por qué comprar un todoterreno

Durante mucho tiempo el Sigma 18-200/3.5-6.3 DC OS ha sido, y sigue siendo, un compañero imprescindible para mí y mi EOS 400D. Lo compré en 2008 y solamente con él he disparado cerca de 7.000 veces. Teniendo en cuenta que he realizado casi 20.000 fotos con esta cámara, esto quiere decir que aproximadamente lo uso para el 37% de todas mis fotos. Es una cifra muy elevada si confieso que tengo otros 8 objetivos…

Lente

Fotos

%

1. Sigma Af 18-200/3.5-6.3 DC OS

6795

36.91%

2. Canon Ef-S 18-55/3.5-5-6

3065

16.64%

3. Canon Ef 50/1.8

2524

13.88%

4. Canon Ef 35/2.0

1962

10.65%

5. Canon Ef 80-200/4.5-5.6

313

1.70%

6. Otros (Samyang 8/3.5; Vivitar 24/2.8;

Mir 37/2.8; Samyang 500/8)

3718

20.19%

 

18377

 

Hace pocos meses, amplié mi equipo con una Olympus PEN E-P3 y su inseparable Zuico 14-42/3.5-5.6. Digo inseparable porque actualmente no dispongo de otras ópticas para esta cámara, aunque de momento he conseguido unos adaptadores M42-micro4/3 y EOS-micro4/3, de los que ya hablaré en otra ocasión. 

La cuestión es que prácticamente desde la compra de esta Oly he estado investigando los todoterrenos disponibles: Olympus 14-150/4-5.6 y Panasonic 14-140/4-5.8. Efectivamente, existe una tercera opción: Leica 14-150/3.5-5.6 D Vario-Elmar, pero de este es preferible no hablar para no hacer los dientes aún más largos… En cualquier caso se trata de objetivos muy interesantes para quienes, como yo, pensamos que es preferible llevarlo “todo en uno”.

¿Y esto por qué? Bueno, las razones son diversas. En primer lugar creo que es más práctico. Llevar una óptica con un amplio rango focal te evita tener que estar cambiando de objetivos cada dos por tres. A la comodidad hay que sumar el peso y volumen de lo que llevamos encima, y por supuesto la rapidez de respuesta: un motivo interesante puede fotografiarse al momento sin necesidad de cambiar de objetivo.

Dicho esto, es imperativo hacer una aclaración. Porque precisamente cambiar el objetivo es la gracia, la esencia y el “poder (hacer buenas fotos)” de una cámara de objetivos intercambiables. Aquel que compre una cámara de objetivos intercambiables y no tenga la idea de cambiarlo nunca porque piensa que son caros, o cree que es incómodo, o porque piensa que va a ser un rollo andar eligiendo uno u otro objetivo, mejor que compre una cámara con una óptica fija, o una con un superzoom, o un teléfono o tablet, o una patata si quiere, con muuuuuchos megapixeles, porque seguro que lo disfrutará muchísimo más.
 

 

Entonces, si lo recomendable es cambiar de objetivos, ¿por qué comprar uno que el vendedor nos dice que vale para todo? Buena pregunta. Ahí va la respuesta: Un todoterreno vale para casi todas las ocasiones, pero no sustituye a los objetivos fijos. Ni siquiera sustituye a otros zooms, si estos son más pequeños y ligeros. Podemos tener un 14-140 y seguir usando el 14-42 para otras situaciones en las que no necesitemos más. Los objetivos zoom aportan comodidad, versatilidad, más posibilidades y rapidez de trabajo. Algunos de ellos incluso ofrecen una excelente calidad. ¿Todos los zoom son malos? No ¿Todos los fijos son buenos? Es discutible y estamos hablando de conceptos subjetivos y diferentes.

Para empezar ¿qué es lo mejor? Si respondemos que lo mejor es la calidad, entonces habrá que utilizar solamente objetivos fijos. Y debemos asumir que vamos a necesitar una o varias maletas para llevar todos los objetivos que pensemos usar en cada momento. Además hay que ser conscientes de que tendremos que andar montando uno u otro según el motivo y la ocasión, y lo que pretendamos fotografiar. Alguno dirá entonces que “eso es un lío, que pesarán mucho, que necesitarás un ayudante….” y tiene razón. Son apreciaciones muy ciertas, sin entrar en el precio de lo que todo ese equipo costaría. ¿El dinero no es problema pero queremos una alternativa, porque cambiar de objetivos no es lo nuestro y además creemos que con ello estamos perdiendo el tiempo? Bien. Sí que existe una alternativa si no nos importa el dinero: llevar cada objetivo fijo montando en una cámara distinta. Así en lugar de cambiar el objetivo en la cámara, cogemos otra cámara con otro objetivo (…)

Volvamos a lo sensato. Hay que empezar por asumir que lo mejor no existe. Lo mejor depende de lo que queramos hacer. No es lo mismo la fotografía de paisaje, en la que suelen usarse grandes angulares, que la fotografía deportiva en la que se tienden a emplear teleobjetivos. Igualmente en otros campos específicos como fotografía de insectos, o casas o bodas, requieren de equipos específicos que en general no son los mismos (objetivos macro, descentrables, u ópticas muy luminosas).

¿Y los todoterrenos? No son la panacea, por supuesto. Además, decir que sirven para todo es completamente falso. De hecho no son aconsejables para muchas situaciones. No son recomendables para fotografía de interiores en general, ni con poca luz, ni por supuesto por la noche. Tampoco los usaría nadie para fotografía profesional de arquitectura, o eventos deportivos. Ni siquiera resultan muy interesantes para retrato… Entonces, ¿para qué sirve un todoterreno? La respuesta es sencilla: nos permiten disfrutar. Los todoterrenos sirven para disfrutar de nuestros viajes, de los amigos que acompañamos y de los familiares a los que queremos fotografiar. Sirven para hacer una escapada de fin de semana y llevar nuestra cámara en la bici o en la mochila por la montaña con un único objetivo, y este es, con doble sentido, disfrutar de la fotografía y de la actividad que estamos realizando sin tener que preocuparnos de colocar una lente u otra. Los todoterrenos sirven para volver a enamorarnos de nuestra cámara y dejar disfrutar a quien nos acompaña en el trayecto o paseo. ¿O vais a hacer esperar a todo el grupo mientras elegís el objetivo que hay que sacar de la mochila que lleváis a la espalda para montarlo en la cámara…? No lo veo muy razonable, ni cómodo, ni generoso. Haced la prueba si tenéis la ocasión. Montad un todoterreno en vuestra cámara y usadlo un año. Para todo. Para cumpleaños, para fiestas en la calle, para una boda…

Después de ese tiempo tendréis unas ganas enormes de volver al pequeño 50/1.8 o 35/2 y de salir a fotografiarlo todo con un aire nuevo. Es como volver a estrenar la cámara y redescubrir todas las posibilidades de la fotografía. Pero eso es mejor hacerlo solo o en una quedada fotográfica con un grupo de amigos y cada uno con su cámara.

¿Y para la P3? Bien, de eso quería hablar. Tanto del Panasonic 14-150 como del Olympus 14-140 hablan maravillas en las publicaciones especializadas. La principal diferencia entre ellos, además de la marca, es el precio. Sí, también el Panasonic está optimizado para la grabación de video, pero como afirman desde quesabesde eso es algo que “lo sitúa en un rango algo distinto”.

Me gusta más el Panasonic por tamaño y peso, porque al fin y al cabo, quienes nos hemos decidido por una cámara de sistema (CSC) o mirrorless, sin duda valoramos el tamaño, especialmente quienes venimos de las cámaras de objetivos intercambiables tradicionales, las réflex de toda la vida, sean de carrete o digitales. Por tanto, me importa el tamaño y el peso. Pero admitiendo que no voy a usar esas mejoras que añade Panasonic para la grabación de video, y considerando que su óptica cuesta casi 400 euros más que la opción de Olympus, lo tengo, o lo tenía bastante claro.

Porque ahora Panasonic acaba de lanzar una revisión de su objetivo. Así que ahora lo presenta un poco más pequeño, más luminoso, (baja del mediocre f4 hasta un muy aceptable 3.5 para este tipo de óptica), y le incorpora los últimos avances tanto en enfoque como en su sistema de estabilización (el famoso Power O.I.S).

Así que hay que volver a considerar si medio punto de diafragma, menos peso, y mayor precisión y velocidad de enfoque valen tanto como lo que cuesta el nuevo Panasonic 14-140. En fin, en cualquier caso lo cierto es que ahora mismo no importa porque no es algo que me vaya a plantear adquirir en los próximos meses. Y es muy posible que en ese tiempo Olympus presente su propia versión mejorada. Además, es bueno que los fabricantes actualicen sus ofertas con nuevos productos y mejoras, como una versión 2, porque en este caso, los nuevos objetivos obligarán a bajar el precio de las unidades antiguas.

lunes, 15 de octubre de 2012

MIR 37/2.8

El MIR-1B 37/2.8 es una óptica ligera pero robusta, construida íntegramente en metal, de reducidas dimensiones y fabricación rusa.

Con un  peso aproximado de 180 gramos, y un ancho máximo de unos 57 milímetros, la lente exterior incorpora una rosca estándar para filtros de 49mm. Por el otro extremo, el destinado a la montura, dispone de una rosca también estándar, tipo M42, es decir de 42mm. Yo lo uso con un anillo adaptador con confirmación de enfoque para una Canon EOS 400D.

El MIR 37/2.8 es un objetivo que puede ser muy interesante, porque al montarlo sobre las actuales cámaras réflex de consumo, de los principales fabricantes, se convierte, aproximadamente y al aplicar el factor de multiplicación correspondiente, en un 59mm para el caso de Canon, o un 55,5 en el caso de Nikon.
Lo primero que llama la atención es su tamaño compacto, su acabado exterior metálico, y la lente exterior, con una graciosa forma cóncava. Tal es la curvatura de dicha lente, que el cuerpo del objetivo se ve obligado a prolongarse unos milímetros para poder alojar el anillo de filtros, con la mera finalidad de que éstos no rocen la óptica al ser colocados. En torno a la lente exterior figura la marca y modelo del objetivo en caracteres cirílicos y su número de serie. En la parte posterior del objetivo se encuentra el anagrama que identifica la marca.

Mi unidad la recibí en un cubilete de plástico transparente y tapa negra, perfectamente construido para contener a este pequeño. Además, de manera muy original, la tapa incorpora una rosca M42 que permite que la óptica viaje unida a ella, en el centro del cubo sin tocar las paredes, y boca abajo. Efectivamente, cuando abrimos el cubo desenroscando la tapa, el objetivo permanece unido a la tapa y sale con ella.

El cuerpo del objetivo dispone de tres anillos diferentes. Algo verdaderamente extraño y que obliga a un pequeño ejercicio de investigación para poder averiguar sus funciones. Uno de ellos, el más próximo a la cámara, es el anillo de enfoque. El enfoque con esta lente es extremadamente largo: el anillo gira hacia la izquierda algo más de 270 grados. Además es algo perezoso y hay que aplicar más fuerza de la deseable para su cometido, o al menos, así es en la unidad que yo poseo. Las distancias de enfoque están grabadas en blanco sobre dicho anillo y expresadas en metros. El enfoque mínimo se sitúa entorno a los 0,7m. y por supuesto, llega hasta infinito, incluso al usarlo con el anillo adaptador. Para el cálculo de la profundidad de campo, muy oportunamente están grabados los números f/ en la base del objetivo con las correspondientes indicaciones. Esto es especialmente de agradecer al intentar enfocar a ojo mirando directamente la distancia que nos separa del objeto a fotografiar.


El segundo anillo es el destinado a la elección del diafragma. El diafragma consta de 10 palas y, al contrario que el enfoque, se mueve con generosa suavidad. Lleva marcado un vistoso punto rojo y no dispone de ninguna indicación de salto de paso, ni de diafragmas intermedios: simplemente lo hacemos girar y las palas se cierran o abren libre y progresivamente.
El tercer anillo va unido al segundo, y es una especie de bloqueo del diafragma. Ahora intentaré explicar su funcionamiento. Está situado en la parte exterior de la lente, en la parte más alejada de la cámara, y lleva grabados los números f/ desde una apertura máxima 2,8 hasta una mínima de f/16. Sobre este anillo hay otro punto rojo grabado en el propio cuerpo del objetivo que sirve para indicar en que posición lo hemos fijado. Este tercer anillo tiene dos peculiaridades que nos pueden confundir los primeros días de uso o hasta que descifremos su funcionamiento exacto.
En primer lugar la numeración está expresada al revés. Tal como suena: cuando queremos abrir el diafragma y giramos a f/2.8 en realidad estamos cerrando las palas, haciendo la entrada de luz más pequeña y por tanto ganando profundidad de campo (!!!). Ocurre lo inverso cuando giramos hacia f/16: las palas se abren consiguiendo la máxima entrada de luz con la consiguiente reducción de la PDC. No entiendo cómo es posible ni a qué se debe, o si se trata de un error (o una broma), y cuesta acostumbrarse, pero es así, por lo menos, insisto, en la unidad que yo poseo. Así que olvidaos de mirar la información impresa en la óptica para ajustar el diafragma porque lo que muestra es justamente lo inverso de lo que realmente ocurre. A mitad de recorrido de este anillo la posición f/5.6 debe ser la única indicación fiable, y cuando lo fijamos en torno a f/4 en realidad debemos estar aproximadamente sobre f/8… En fin, son necesarias varias pruebas hasta acostumbrarse y realizar los ajustes según las indicaciones internas del fotómetro de nuestra cámara.
En segundo lugar este anillo funciona como un limitador para el diafragma máximo que queramos usar. Nunca había leído u oído hablar de una función similar, pero es ciertamente interesante. Espero saber explicarme. Para su cometido tiene definidos los saltos de diafragma a f/16, 11, 8, 5.6, 4 y 2.8. Funciona de la siguiente manera: si lo fijamos en la mínima apertura, es decir en f/16, podemos girar libremente el segundo anillo en todo su recorrido, o sea, desde el máximo f/2.8 hasta f/16. Sin embargo, si movemos este anillo y lo bloqueamos, por ejemplo en f/5,6, automáticamente el giro del segundo anillo se reduce desde éste f/5.6 a f/2.8 y no nos permite ir más allá. Igualmente si lo fijamos en f/2.8, el segundo anillo quedará bloqueado a la máxima apertura y no podremos girarlo sin modificar primero el valor de este tercer anillo.
Por último, en lo referente a la calidad que podemos obtener con esta lente, que es lo realmente importante, creo que es mejor que atenerse a las imágenes publicadas.
Para las tomas macro he utilizado un aro T2-M42 a modo de anillo de extensión antes de montarlo sobre el anillo conversor. Al hacerlo, la distancia mínima de enfoque se reduce considerablemente y se sitúa en torno a los 4-5 centímetros. Se pierde el enfoque a infinito y la profundidad de campo es igualmente reducida a unos escasos milímetros, sin apenas diferencias usando una u otra apertura.

Mi conclusión final es que se trata de una óptica robusta, de gran calidad pero ciertamente difícil de domar. El enfoque a 2,8 es terriblemente complicado aún con la ayuda de un anillo provisto de confirmación, con lo que no descarto adquirir en el futuro una pantalla de enfoque partido. Por lo demás, atendiendo a su calidad, tamaño y volumen, creo que es una buena elección para fotografía sin presión, de relax y experimentación, pero poco adecuado para sujetos en movimiento. Además se trata de una buena pieza para iniciar una colección o sumarla a ella si ya tenemos varias ópticas.

Para ver algunas muestras os dejo los enlaces siguientes: