lunes, 29 de julio de 2013

El cielo de Elche

La Basílica de Santa María de Elche se prepara cada año, desde finales de julio, para la representación del Misterio que tendrá lugar durante las próximas semanas.

El Misteri es la fiesta por excelencia de Elche. Es un drama sacro, lírico, es decir, una representación teatral y musical, de carácter religioso, que se remonta al siglo XV. Se celebra los días 14 y 15 de agosto de cada año, y es además el primer bien inmaterial que la Unesco reconoció y declaró como Patrimonio de la Humanidad (“obra maestra del patrimonio oral e intangible de la humanidad”, 2001).

El Misteri conmemora la subida al cielo de la Virgen de la Asunción, quien no casualmente, es la patrona y alcaldesa perpetua de Elche. La representación se divide en dos actos, la Vespra/Tarde y la Festa/Fiesta, que se identifican con la parte terrenal (muerte de la Virgen María, procesión de los fieles en romería y vigilia custodiando su cuerpo), y la parte celeste o vertical (ascensión de la Virgen y su coronación en el cielo).

Para esta representación, la Basílica de Santa María se engalana con la instalación de una tramoya flotante: se coloca una inmensa lona simulando el cielo en lo alto del templo, lugar desde el cual descenderán los ángeles para recoger el cuerpo de la Virgen y llevarlo con ellos. Diferentes aparatos, o artefactos aéreos, como la Granada, el Araceli y la Trinidad, hacen posible esta representación bajando y subiendo a los actores, literalmente hasta el cielo.

Para quien desee más información sobre la fiesta, recomendamos visitar la página oficial del Misteri de Elche.

lunes, 15 de julio de 2013

II Carrera de Obstáculos de Elche

El pasado domingo 7 de julio, casualmente me encontré con el dispositivo montado para la recepción de los participantes en la segunda carrera de obstáculos de Elche.

Organizada por el Grupo de Atletas Montañeros y Escalada, GAME, la prueba consiste en 10 kilómetros de carrera esquivando o atravesando hasta 25 zonas de obstáculos: bloques de paja, pirámides de troncos de palmeras, tubos nocturnos, alambradas, contenedores de agua, tela de araña de cuerdas, montañas de arena, barro deslizante, zona pantanosa, neumáticos, entre otros.

La propia organización señalaba la prueba con un grado alto de dificultad por sus características (el recorrido debía cubrirse en 3 horas).

Coincidir con un acontecimiento de este tipo obliga a cualquiera que lleve una cámara a tomar alguna foto. A ello me apresuré al descubrir la meta en el parque Municipal.

domingo, 30 de junio de 2013

Ninots fotógrafos, Hogueras 2013.

Tenía el propósito de inmortalizar fotográficamente a los ninots que portasen cámaras en la hogueras de San Juan de Alicante de junio de este año, 2013.

Sin embargo, puedo afirmar que mi búsqueda en esta ocasión ha resultado o bien poco fecunda, o bien un desastre, porque solo he encontrado dos ninots que reuniesen los requisitos que buscaba.

Mientras que en ediciones anteriores eran ciertamente frecuentes los ninots, con aspecto o no oriental, que reflejaban a los turistas que asistían a estas fiestas, los artistas de este año no se han hecho eco de los visitantes a las famosas hogueras, o de todos los curiosos que desean “llevarse a casa” un trocito de su obra dentro de la caja negra de sus aparatos fotográficos. Eso, o yo he estado muy torpe en mi búsqueda, cosa que también es más que probable.

¿Algún lector ha encontrado algún otro ninot fotógrafo?

lunes, 17 de junio de 2013

Oda al gato que piensa

 

Esta es la oda al gato que piensa.

 

Pensemos en un gato un instante.

No en un gato pequeño ni grande,

pero pensemos en él en blanco y negro,

aunque creamos que es un gato medio.

 

Imaginemos una caja.

 

Una caja contenida y rodeada

incluso, por otra caja envuelta.

Si la segunda era algo mayor,

la primer habrá de ser más pequeña.

 

Imaginemos un perro.

 

Un perro curioso que las cajas olfatea.

Una caja por otra caja contenida,

en transportines, ahora convertidas,

la mediana y la más grande.

 

Las dos cajas al gato rodean.

El gato ocupa un espacio,

dentro del  transpotín pequeño,

que dentro está del transportín mayor.

 

El perro mira al gato.

Nosotros miramos al perro.

El perro mira al gato.

¿en qué piensa el gato?

 

En lo que sea que el gato piense,

le dedicamos esta oda:

Oda al gato que piensa.

lunes, 3 de junio de 2013

Para llamar a casa

Yo era un extraterrestre recién llegado a la Tierra. Venía a pasar unas semanas de vacaciones, pero mi nave se averió al intentar aterrizar y tuve que ir a la ciudad más cercana para llamar a la grúa.

Aún faltaban casi tres semanas para que llegase el verano, y el ambiente por suerte todavía no era caluroso. Para pasar desapercibido e integrarme entre los nativos, me puse una chaqueta de algodón, y me cubrí con una capucha. Así vestido, podía caminar cautelosamente sin levantar sospechas. Caminaba calle arriba y calle abajo, buscando entre casas y edificios, entre coches y las aceras, alguien que me pudiese ayudar.

Pero debía ser la hora de la siesta, o de la telenovela, porque no se veía a nadie en la calle. No había un alma. No había una sombra con quien poder hablar. Ni un turista perdido en bañador, ni una señora o señor, fregona y cubo en mano, refrescando el asfalto. No había niños jugando con su balón, ni jóvenes con su smartphone ocupando el parque o los portales de los vecinos.

De pronto, vi justo lo que necesitaba.

Ahora solo me hacía falta un boli y un trozo de papel, o mejor, unas monedas para realizar una llamada a casa…

“…Mi casa… teléfono, mi casa…”

lunes, 27 de mayo de 2013

Perdido en la ciudad

Posiblemente se trataba de la primera vez que mi hermano gemelo y yo visitábamos la ciudad. Nada serio, por supuesto. Una vuelta a la manzana, tal vez acercarnos hasta el centro, mirar algún comercio y volver a nuestro armario. Nuestro hogar, un pequeño cuchitril de ocho pisos, con cuatro vecinos por planta, y un tremendo olor a pies, era literalmente un zapatero.

Aquella marcha era prácticamente nuestro primer paseo por la calle. Enormes edificios se alzaban ante nosotros, miles de desconocidos inundaban las aceras. Todo a nuestro alrededor era ruido, voces, bocinas, humos y luces cambiantes de color. Pies enormes a diestra y siniestra invadían las aceras por las que nos dirigíamos. Gigantescos calzados, unidos a pies no menos enormes, entroncaban en piernas interminables que concluían en humanos igualmente colosales.

El traqueteo de nuestra marcha a veces se interrumpía ante la inesperada intersección de avenidas perpendiculares al camino. Todo era nuevo, todo era desconocido para nosotros. Y entonces ocurrió. El mundo de pronto se detuvo con un enorme dolor de cabeza. Fue apenas un segundo pero vi como sobre mí pasaba una nube. Un edificio con ruedas que volaba raudo hacia el otro extremo de la calle. Miré a la derecha, miré luego a la izquierda, al lugar donde él debía acompañarme, y mi hermano ya no estaba. Mi hermano gemelo había desaparecido. Se había perdido entre los miles de transeúntes absortos en su caminar desordenado.

No sin un gran esfuerzo me subí a una pequeña tarima. Intenté gritar, llamar la atención de mi hermano… De nada sirvieron mis intentos de llamarlo y hacerle volver. Ya estaba demasiado lejos. Pero quizá cuando ella observe que me he perdido, repita el camino y me encuentre. Aquí la esperaré a ella y a mis pies, para volver a caminar junto a mi hermano gemelo.