miércoles, 23 de enero de 2013

Princesa y aldeana

Siguiendo con los grafitos en los puentes, desde hace algunas semanas puede verse una férrea cadena atada con su correspondiente -y en esta ocasión muy generoso- candado, sobre la baranda norte de la pasarela peatonal del mercado central.

La cadena y el candado se ciñen en torno a la farola más alta del puente, en su centro, y el conjunto está coronado por una curiosa inscripción en rotulador negro sobre la propia baranda en el pasamanos. El autor, también nos ha dejado una fecha, obviamente coincidiendo con el aniversario, y unas iniciales en el candado.

“Princesa y aldeana

1-1-2012

8MJ”

lunes, 14 de enero de 2013

Grafito en el puente del Bimilenario

Una de las bases de los tirantes del puente del Bimilenario ha servido en esta ocasión como inmueble soporte sobre el que plasmar el grafito que hoy traemos aquí.

Bajando por la Ronda de la Vall d’Uixó nos encontramos, inevitablemente de frente, con esta declaración anónima de amor. No hay firma del autor. No se nombra al destinatario. El lugar elegido para el mensaje además de ser lo suficientemente significativo para que ambos se identifiquen, es claramente un punto clave desde el que se nos obliga a su lectura.

Observando la grafía redondeada, sin ser expertos en esta ciencia, tenemos un 50% de probabilidades de acertar si afirmamos que el autor, en este caso, fue ella. Por lo demás, insistiendo en su ubicación, la base piramidal de los tirantes del puente, en el centro de una rotonda a la que hay que llegar atravesando dos carriles de circulación, y saltar una pequeña valla que rodea el perímetro, no solo es un lugar estratégico, sino la prueba de una infracción, porque como bien todos sabemos, el código de circulación prohíbe a los peatones atravesar las plazas y rotondas:

Art. 124. 4: Los peatones no podrán atravesar las plazas y glorietas por su calzada, por lo que deberán rodearlas 1.

1. Real Decreto 1428/2003, de 23 de noviembre, por el que se aprueba el Reglamento General de Circulación…  BOE de 23 de diciembre.

lunes, 7 de enero de 2013

Noche de Reyes, Elche 2013

Tenía otra idea muy distinta de lo que iba a publicar aprovechando la noche de Reyes y las casi 300 fotografías que tomé de la cabalgata, de los reyes magos, el camello y el elefante, los bailarines y toda la coreografía que les acompañaba. Al igual que en ocasiones anteriores iba a subir una pequeña colección de fotos a modo de resumen de la comitiva y los festejos.

Pero en el último momento he decidido no hacerlo así. Me quedo con una sola foto. Una única imagen, que además es la que más me gusta, para resumir esa noche mágica que es el 5 de enero. Pertenece a una serie que hice intentando acompañar la cámara con los bailarines y creo que el efecto está bastante conseguido. Aunque es evidente que tendré que mejorar la técnica, tengo tiempo hasta el próximo año.

¿Hicisteis fotos esa noche? ¿A qué lado de la cámara os encontráis más cómodos? ¿Posando o haciendo la foto?

domingo, 30 de diciembre de 2012

¿Otro árbol de Navidad?

Hace unos días traía a estas páginas la imagen del árbol navideño instalado este año en el Ayuntamiento.

Hoy subo la foto de otro árbol de Navidad de nuestra ciudad, pero, en esta ocasión, su visión me inspira pensamientos muy distintos que compartir, porque es curioso y extraño lo sencillo que resulta en ocasiones descontextualizar un elemento.

Y no estoy hablando de grandes procesos, sino de pequeños gestos o ligeras modificaciones. Por ejemplo estoy pensando en las películas de terror. Se trata de un género que no me gusta, pero en ocasiones he tenido curiosidad de ver algún fragmento, a veces incluso una cinta entera. ¿Trucos? Efectivamente el más habitual y socorrido, y el que usamos la mayoría de espectadores que no gustamos de los que estamos viendo, es sencillamente mirar a otro lado, o directamente cerrar los ojos. Eso es muy efectivo sobre todo si estamos con alguien. Pero, ¿y si estamos solos? Si no nos acompaña nadie en nuestra sesión de miedo, recomiendo bajar el volumen, o dejarlo en mute. El cine de miedo moderno, actual quiero decir, (por supuesto el cine mudo es otro mundo), pierde todo o casi todo su sentido sin sonido. Sin efectos ni golpes sonoros en los momentos de máxima tensión, las imágenes se convierten en una sucesión de absurdos, a veces persecuciones, a veces resucitados, que dejan mucho que desear.

En fin, no creo que la imagen del árbol de Navidad de la plaza de Santa María represente propiamente una escena de miedo, sobre todo si atendemos a su decoración actual. Pero si le quitamos el componente navideño y lo imaginamos con un cielo más o menos tétrico, creo que perfectamente podríamos encontrarlo en cualquier subproducto televisivo de otras épocas del año, como por ejemplo Halloween, o tal vez en una nueva entrega de Poltergeist. ¿No os parece?

jueves, 20 de diciembre de 2012

Hablar por los pies

Reconozcámoslo: coger los bajos de los pantalones era, o ha sido, una tarea tradicionalmente atribuida a la mujer de la casa, especialmente la madre. Ella era la que se encargaba de fijar la altura mínima de las prendas que nos quedaban largas, después de breves sesiones en las que primero nos ponía unos alfileres, y luego nos hacía andar con el calzado más habitual para que el pantalón quedase a la altura apropiada en la que se viese el zapato, pero no el calcetín.

Obviamente la época en los que las madres disponían de ese tiempo, y las mujeres daban clases de costura en el colegio, mientras los niños hacían manualidades, por suerte terminó hace mucho.

El resultado, es que los niños no aprendimos nunca a coger una aguja, por supuesto mucho menos a remendar una camisa, y que las niñas -ya mujeres y en igualdad de condiciones- participan de ese mismo desconocimiento. ¿Por qué los chicos no aprendimos, ni aprenden hoy, a coser en el colegio y sí a soplar por una flauta? Sería una buena pregunta para el ministro de educación.

Mientras tanto podemos ver una escena de los perjuicios que esta decisión provoca, con otra cuestión que ahora me pregunto. ¿Hablará este joven por los pies?

miércoles, 12 de diciembre de 2012

El árbol de Navidad. Elche 2012

“Ya está aquí, por fin la Navidad llegó,

con sus dulces y turrón, villancicos y polvorón,

con sus luces de color, y el Belén y el árbol

con la estrella sobre lo más alto…

…”

Pero, pero… Un momento… ¿Dónde está el árbol? ¡No hay árbol!

El tradicional pino, o abeto navideño, ha sido sustituido, como ya ocurrió el año pasado, y quizá debiéramos añadir que muy acertadamente, ha sido reemplazado digo, por una estructura luminosa en forma de cono.

¿Cómo? Sí: cono. Quizá nadie se haya percatado de ello, pero esta forma característica la asociamos sin dificultad al árbol apropiado de estas fechas, muy posiblemente gracias a la pareidolia. Así que nadie piense en la casualidad por la forma de la estructura elegida para decorar con luces, ya que precisamente los árboles que adornan estas fiestas pertenecen a la familia de las pinophytas. ¿Y este nombre tan raro? Probemos con este otro: familia de las coníferas. Por este motivo el cono de Navidad nos recuerda al árbol de Navidad.

¿Es mejor así? Pues no lo se. Pero sin conocer el consumo eléctrico de esos cientos de leds, ni el impacto ambiental que genera la fabricación metálica de la estructura (y supongo que no habrán construido una sola, sino que habrá salido de una cadena de montaje), para mí  sin duda es preferible a la tala de un pobre árbol, pero feliz pino o abeto, allí donde esté. Incluso aunque éste haya sido plantado con el único propósito de ser el perchero de las luces de Navidad.

Así que sea bienvenido el cono de Navidad,  y que se pueda reutilizar durante muchas más fiestas navideñas en el futuro, y que todos lo disfrutemos.

Y ahora tú: ¿Comprarás un árbol natural, o uno de plástico o metal que también puedas usar el próximo año y los años venideros?